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Caso 786

Cometí el peor error de mi vida al relacionarme con un hombre que no es seguidor de Cristo, como lo soy yo. Quedé embarazada, y ya mi bebé nació; pero nunca salí de la casa de mi papá. El papá de mi bebé tenía la ilusión de que íbamos a casarnos y formar una familia; pero él no quiere ir a la iglesia y, las pocas veces que ha ido, mi familia lo ha tratado muy mal, al punto de que él no quiere volver más.

No sé qué hacer. No quiero compartir a mi hijo porque sé que el papá en algún momento se lo querrá llevar, pero también tengo dudas si casarme con él o no. Siento como si estuviera en un laberinto sin salida. Mi bebé no tiene la culpa, y no quiero que sufra en una familia disfuncional por mis malas decisiones.

Consejo

Estimada amiga:

¡Lo más triste de su situación es el hecho de que su familia trata mal al padre de su hijo cuando él asiste a la iglesia! Con eso demuestran su falta de sabiduría y madurez, y en definitiva no están actuando como lo haría Jesucristo mismo. Es evidente que no comprenden que es demasiado tarde para echarle la culpa y estar enojados con él. Ahora hay que perdonarlo y mostrarle el amor de Cristo.

También es demasiado tarde para que usted decida que no quiere compartir a su hijo. Él les pertenece por igual a su padre biológico y a su madre biológica. Usted lo eligió para que fuera el padre de su hijo, y ahora no puede volver atrás y cambiar de parecer.

La manera como se cría un hijo lo determinan por completo los valores de su madre y de su padre. Como seguidora de Cristo, los valores de usted los determina la Biblia, pero no tenemos ninguna manera de saber nada acerca de los valores del padre de su hijo. No podemos aconsejarle que se case con alguien que tiene valores y creencias que tal vez sean completamente diferentes de los suyos.

Por otra parte, no podemos aconsejarle que críe a su hijo sin el padre. A los hijos les va mejor cuando tienen tanto a una madre como a un padre en el hogar. Por eso hizo Dios que fuera biológicamente necesario que hubiera un hombre y una mujer para procrear un hijo.

No espere nunca que el padre de su hijo vuelva a su iglesia donde hasta la familia de usted lo trata mal. Le recomendamos más bien que busque una iglesia diferente con sana doctrina bíblica donde ustedes tres puedan asistir como familia. Pero no se limite a asistir nada más; conversen después acerca de lo que aprendieron. Descubra lo que él cree y en lo que no concuerda. Explique lo que cree usted y por qué lo cree. Hablen acerca de los valores que consideran importantes y quieren que se le enseñe a su hijo. No traten sobre el matrimonio hasta que los dos estén de acuerdo en esos temas importantes. Y durante este tiempo es importantísimo que se abstengan de toda intimidad sexual.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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