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Caso 760

Hace unos meses mi madre falleció, y no estoy segura si guardé luto por ella. Desde entonces he notado un gran cambio en mi personalidad.... Mi carácter y mi conducta han cambiado para mal al extremo de faltarle el respeto a mi familia.... Tengo miedo, tristeza y furia porque no sé cómo cambiar o deshacerme de esto que me ha hecho perder todo lo bueno que me enseñó mi mamá.

Consejo

Estimada amiga:

Sentimos mucho que haya perdido a su mamá. Usted no pensó que la iba a afectar como nos ha contado, así que está preocupada de que esos cambios pudieran ser permanentes.

En primer lugar, queremos asegurarle que es muy común sentir enojo después de la pérdida de un ser querido. También es común manifestar ese enojo hacia personas que la aman y que forman parte de su círculo íntimo. Esas son las personas «seguras» que la amarán, pase lo que pase, de modo que usted está desahogando el enojo interno en el ámbito de esas relaciones presuntamente seguras.

Es obvio que eso daña las relaciones que tiene con los demás, y es posible que su familia se sienta herida emocionalmente, o esté enojada a su vez con usted, o tanto lo uno como lo otro. Usted ama a su familia y no quiere herirla, y eso hace que se sienta aún más frustrada consigo misma.

Nada de esto quiere decir que haya olvidado las lecciones que le enseñó su mamá, ni que se haya convertido en la clase de persona que no quiere ser. Es más bien una etapa temporal en la que está procesando emocionalmente lo que significa vivir sin que su mamá forme parte de su vida.

Lo que más le ayudará es pedir disculpas con humildad y de todo corazón. ¿Debe usted pedir perdón repetidamente cada vez que se deja llevar por el enojo? ¡En definitiva, sí!

Si no lo ha hecho ya, hable con los miembros de su familia en algún momento en que no esté usted enojada. Una opción pudiera ser que les prepare una comida y les informe que tiene algo que decirles durante la cena. Muéstrese transparente, dando a conocer que siente vergüenza por la manera en que los ha tratado. Admita que ha estado desahogando la pena que siente mediante el enojo que les ha mostrado, y que quiere dejar de hacerlo.

Si ellos responden emocionalmente, deje que le describan cómo los ha afectado ese enojo. No se defienda, ni justifique su conducta ni presente excusas. Reconozca que lo que ellos sienten es válido y que usted es responsable por lo que ha dicho.

Cuando el apóstol Pedro le preguntó a Jesucristo cuántas veces debemos estar dispuestos a perdonar a alguien, Jesús le respondió dándole a entender que debemos estar dispuestos a perdonar innumerables veces.1 Esperamos que los miembros de la familia de usted estén dispuestos a perdonarla una y otra vez a medida que se vale de maneras más saludables de afrontar el enojo que siente.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Mt 18:21-22

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