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Caso 715

Tengo treinta y dos años, estoy casado felizmente con mi esposa, y tenemos un hijo. Trabajo todo el día. El sueldo que gano nos alcanza para muchas cosas, pero desafortunadamente el trabajo es muy exigente.

Me queda poco tiempo para estar con mi hijo y mi esposa. Quiero dejar el trabajo para estar más con mi familia, aunque entiendo que eso significaría menor ingreso económico. No quiero perder los mejores años de mi hijo al verlo crecer.

Consejo

Estimado amigo:

Comprendemos muy bien lo exigente que es su trabajo porque es así para muchas personas. Pero lo felicitamos por reconocer lo importante que es pasar tiempo con su familia y por querer hacer los cambios necesarios para que eso sea posible.

Usted dice que el dejar su trabajo significaría menor ingreso económico. Otras personas no dejan sus trabajos exigentes porque quieren progresar en su carrera. Aun otras trabajan demasiado porque su trabajo ayuda a los menos afortunados, y si trabajaran menos, significaría que ayudarían menos. Y hay personas cuya identidad está tan conectada a su trabajo que, si dejaran de trabajar mucho, es posible que perdieran el sentido claro de quiénes son.

No hay ninguna fórmula que nos revele cuánto trabajo es suficiente y cuánto trabajo es demasiado. Tampoco hay versículo alguno en la Biblia que diga que debemos trabajar cuarenta o cuarenta y ocho horas a la semana. Pero ¿hay principios bíblicos que nos sirvan de ayuda? Gracias a Dios, sí los hay.

En primer lugar, el apóstol Pablo enseñó mediante su propio ejemplo y en sus escritos que todos debemos estar dispuestos a trabajar para tener con qué sustentarnos.1 También enseñó que debemos proveer para nuestra propia familia y no esperar que sea otro quien lo haga.2 Sin embargo, no hay ningún pasaje bíblico que nos enseñe que es importante enriquecernos. Más bien, Jesucristo resaltó la importancia que tiene buscar primero lo que desea Dios, y luego dejar que Él resuelva todo lo demás.3

Tal vez el buscar lo que desea Dios para nosotros les suene raro a muchas personas. Tienen el concepto de que Dios quiere que seamos buenos y obedezcamos ciertas reglas. Conciben a Dios como un juez que nos castiga desapasionadamente por nuestras ofensas, sin de veras involucrarse en los otros aspectos de nuestra vida.

El buscar primero a Dios significa comprender que Él es un Padre amoroso que desea formar parte de nuestra vida. Él quiere cultivar una relación con nosotros. Quiere ayudarnos y guiarnos, compartiendo nuestro dolor en los tiempos difíciles y nuestro gozo en los tiempos buenos. ¿No es acaso esa la manera exacta en que quiere usted hacerse presente en la vida de su hijo?

Nosotros no podemos aconsejarle cuánto debe trabajar, dónde debe trabajar ni cuánto tiempo debe pasar con su familia. Pero nuestro Padre celestial sí puede aconsejarle. Le recomendamos que hable con Él al respecto y que le pida que le muestre lo adecuado para la situación en que usted se encuentra.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 2Ts 3:7-10
2 1Ti 5:8
3 Mt 6:33

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