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Caso 658

Hace tres años oculté un embarazo hasta el día de dar a luz. No sabía qué hacer con esa criatura, así que la abandoné. Ya tenía un hijo de ocho años, y era [una situación] muy difícil.

No podía con los gastos y tampoco quería que nadie supiera que había fallado, pero ahora me siento terrible. Es que tuve otro bebé con mi actual pareja, y tener a este bebé en mis brazos me hace recordar, cada minuto de mi vida, el pecado tan grande que cometí al abandonar al bebé que tuve tres años atrás.

Ese bebé era una niña. La dejé en la cama del hospital donde estaba internada. Nadie se dio cuenta de que salí. La dejé abandonada sin mirar atrás.

Consejo

Estimada amiga:

Lamentamos mucho lo infeliz que se está sintiendo. La añoranza por su hija anterior está disminuyendo el gozo que usted siente al tener un nuevo bebé. Por ser la madre biológica, siempre habrá un vacío en su corazón y en su vida a causa de la hija que dejó en el hospital.

Sin embargo, nuestra opinión acerca de esta situación es muy diferente de la suya.  No estamos de acuerdo con que usted cometió un pecado al dejar a su hija. Es más, creemos que demostró mucho valor al dejar que ella creciera en su vientre y luego dejarla al cuidado de otros que pudieran sustentarla.

Muchas mujeres en la misma situación hubieran abortado a la bebita. No hubieran tenido el valor para seguir con el embarazo durante los nueve meses a fin de darle vida. Al contrario, su falta de valor las hubiera llevado simplemente a destruir la evidencia del embarazo, acabando así con la nueva vida que llevaban en el vientre. Nosotros creemos que usted debiera hallar consuelo en el hecho de que la niña hoy vive, y es probable que se sienta feliz y segura, debido a que usted tuvo el valor de darle la vida de la que ella disfruta.

Además, estamos convencidos de que el antiguo estigma de la adopción ha influido en sus pensamientos y sus decisiones. En vez de considerar la adopción como la opción amorosa y valerosa, usted ha sentido vergüenza. Es probable que haya personas en su círculo de familiares y amistades que sostienen el punto de vista equivocado de que dar en adopción a un bebé equivale a abandonarlo. Eso pudiera haber sido cierto en el pasado, pero actualmente no tiene ni un ápice de cierto. En todo el mundo hay millares de familias sin hijos que están rogándole a Dios que les provea de un hijo en adopción.

El permitir que una familia amorosa adopte a un bebé es la respuesta a las oraciones de esa familia. Nunca dejaremos de estar agradecidos por la mujer que dio en adopción a su hijo hace ya casi cuarenta años, que fue una respuesta a nuestras oraciones pidiendo un hijo. Ella se perdió la oportunidad de verlo llegar a ser el maravilloso hombre que es en la actualidad, mientras que nosotros hemos tenido la bendición de tenerlo como nuestro hijo.

Por supuesto, habría sido mejor si usted hubiera dado en adopción a su hija formalmente en lugar de simplemente dejarla, pero usted la dejó en un lugar seguro en el que ella no dejó de recibir la atención que necesitaba. La felicitamos por eso, y creemos que Dios le dará su consuelo divino y le quitará la vergüenza que usted siente.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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