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Caso 584

Yo amo a mi compañero sentimental. Quiero casarme con él, pero mi madre y mis hijos no lo quieren.... Además, él quiere que yo haga todo lo que él diga como si fuera mi papá, y yo no quiero un papá, sino sólo un compañero.

Mis hijos me aman, pero yo vivo en dos casas: con mi madre y mis hijos [en una casa], y con él en otra casa. No los puedo tener juntos a todos porque no se aman. Esto me tiene confundida, y tengo miedo de casarme y tener un segundo divorcio por el carácter fuerte de él. Pero lo amo.

Consejo

Estimada amiga:

¡Nos alegra mucho que nos haya pedido consejo! Hay motivos de sobra para que usted tenga miedo de casarse con ese hombre, y no hay motivo alguno para que siga teniendo una relación con él.

Podemos oírla decir: «¡Pero lo amo! Quiero estar con él.» Sin embargo, en el fondo, podemos oír las otras voces en su mente (o en su subconsciente) que dicen: «Estoy harta de sentirme sola. Deseo ser amada. No quiero una existencia sin romance. Merezco cierta felicidad. No puedo sólo vivir por el bien de mi mamá y de mis hijos. ¿Acaso no valgo yo? ¿No importa lo que quiero yo?»

Esas voces en el fondo la están impulsando. Pero lo que usted no puede ver es que están impulsándola hacia el borde de un precipicio. Cada vez está más cerca de cometer un gran error que es casi tan grave como el ser empujada hasta ese precipicio.

¿Cómo podemos estar tan seguros de eso? Es evidente por la manera en que describe a su novio. Cuando usted dice que él se porta como si fuera su padre, lo que en realidad está diciendo es que él está tratando de controlarla. Él quiere tomar las decisiones que le corresponden a usted, y quiere que usted siempre haga las cosas como él prefiere. Es más bien el comportamiento de una persona emocionalmente disfuncional. ¡Con razón que sus hijos y su mamá no lo quieren ni lo aman!

¡No sólo eche a andar sino corra! Y llévese de la casa de él todo lo que le pertenece a usted. No se quede con él un solo día más. No permita que las voces del temor la impulsen a tomar una decisión desastrosa, ni que le digan que se quede porque lo ama y le tiene cariño. La evidencia siempre debe anular los sentimientos.

¿Sabía usted que el ejemplo supremo del amor es Dios? Él nos amó aun antes de que naciéramos. Y sin embargo no trata de controlarnos. ¡No nos obliga a hacer nada! Él más bien nos ofrece su amor y su perdón, pero tenemos toda la libertad para aceptarlo o rechazarlo. Nos permite hacer las cosas como Él prefiere o darle la espalda y hacerlas como preferimos nosotros. Nos ama lo suficiente como para darnos la libertad y la capacidad de tomar nuestras propias decisiones. Así actúa el amor verdadero.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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