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Caso 772

[No hace mucho] caí en ansiedad y depresión.... Me esforzaba por enfocar mi mente en mis deberes, pero no podía hacerlo.... En medio de la ansiedad y depresión, aun mis oraciones se volvieron carentes de fe....

Hace sólo dos meses, ya sin depresión y ansiedad, me examiné a la luz de la Palabra de Dios porque mi vida no reflejaba fervientemente a Cristo.... En esos momentos venían a mi mente preguntas como: «¿Habrá Dios, o todo es patraña?» ...

Temo realmente no ser salvo de mi pecado. Mi arrepentimiento y fe aún hoy son superficiales.... Sé que es pecado [tener esas dudas]. Intento creer... en medio de la lucha con la incredulidad. Me encuentro frustrado, desesperado y confundido.

Consejo

Estimado amigo:

Sentimos mucho lo que has sufrido. Esperamos que nuestro consejo te dé las respuestas que estás buscando.

La ansiedad y la depresión son emociones humanas naturales producidas por dificultades y pérdidas que experimentamos. Dios no ha prometido mantenernos libres de esa clase de problemas, pero sí ha prometido estar con nosotros durante el tiempo en que lidiamos con ellos.

Sin embargo, a veces la falta de equilibrio en las sustancias químicas en nuestro cerebro puede hacer que la ansiedad y la depresión queden atrapadas allí de modo que nos parece que no podemos mejorarnos. Cuando eso sucede, esas emociones poderosas pueden afectar todos nuestros pensamientos. Es posible que nos lleve a dudar de que los demás se interesen en nosotros, a dudar de que valgamos algo, o dudar de que Dios aún esté con nosotros.

Tú dices que es pecado tener esas dudas, pero nosotros no estamos de acuerdo. El dudar es humano, y es de esperarse que las dudas vengan con la ansiedad y la depresión. Algunos de los personajes más conocidos de la Biblia pasaron temporadas de luchas con la dudas. El rey David, Moisés, Elías y Tomás son algunos ejemplos. Al leer las historias de esos hombres, nos damos cuenta de que lucharon con dudas, con ansiedad y hasta con un poco de depresión. Pero Dios los escogió para que nos sirvieran de ejemplo a todos. Y así como Dios les ayudó a vencer sus dudas, sabemos que Dios nos ayudará también a nosotros.

También dices que temes que Dios realmente no te haya salvado de tu pecado. ¿Estás arrepentido por las maneras en que has pecado? ¿Le has pedido a Dios que te perdone? ¿Estás tratando de vivir de una manera distinta al seguir las enseñanzas de la Biblia? ¿Estás procurando acercarte más a Dios cada día? Si tu respuesta a esas preguntas es afirmativa, entonces has sido salvado de tu pecado. La fe consiste en optar por creerlo aun cuando no lo sientas.

Te recomendamos que leas el Caso 293 para aprovechar el consejo que le dimos a alguien que, al igual que tú, estaba luchando con las dudas. Además, te aconsejamos que estudies la vida del rey David en la Biblia y que leas las oraciones de él que están en el libro de los Salmos.

Te deseamos lo mejor,

Linda

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