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Caso 636

Llevo tres años de casado. Mi esposa ya tenía una hija de su relación pasada. Yo no tengo hijos. Antes de que mi madre conociera a mi esposa, comentó que una mujer con un hijo de otro hombre no sirve. Se lo conté a mi esposa, y ahora ella, después de tres años, saca eso a relucir y odia a mi madre con todas las fuerzas de su corazón. Se la pasa diciendo cosas terribles de mi madre. ¿Qué puedo hacer?

Consejo

Estimado amigo:

Usted ha aprendido una difícil lección a causa de esta situación que no tiene ninguna solución fácil. No se nos ocurre qué lo llevó a pensar que convenía contarle a su esposa lo que había dicho su propia madre, pero ahora usted está sufriendo las consecuencias de lo que hizo.

No confunda el decir la verdad con contar chismes. Cuando le contó a su esposa lo que había dicho la madre de usted, eso no era más que un chisme. Usted oyó un comentario negativo y, en vez de reservárselo, decidió contárselo a la persona a quien más lastimaría.

El chisme casi siempre causa problemas. El apóstol Pablo enseñó: «No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.»1 A su esposa ¿le fue de estímulo o útil de manera alguna el comentario de la madre de usted? Creemos que no.

Usted cuenta su caso como si el problema fuera entre ellas dos, pero los verdaderos problemas son las decisiones que tomó usted. Optó por casarse con alguien sin la aprobación de su propia madre. Como usted es un adulto, esa decisión le correspondía. Pero es obvio que no consideró las consecuencias que acarrearía. Usted optó por establecer una relación de enemistad entre su esposa y su propia madre, y ahora se está quejando al respecto.

Usted no revela cómo su madre trata a su esposa ni cómo usted y su madre tratan a la hija de su esposa. Es probable que la madre de usted no acepte a la hija como nieta suya, y que no ame a la niña ni la trate bien. Si eso es cierto, entonces su esposa está reaccionando de ese modo a fin de proteger a su propia hija. Su esposa protege a su hija así como la madre suya erróneamente piensa que lo está protegiendo a usted.

Cualquier hombre que opta por casarse con una mujer que tiene un hijo o una hija opta así mismo por llegar a ser un padre amoroso para tal hijo o hija. Sinceramente esperamos que usted haya hecho eso.

Usted está equivocado con eso de que no tiene hijos. Lo acertado es decir que no tiene ningún otro hijo. La niña a la que no identifica como su hija lo tiene a usted como el padre en su hogar. Ella necesita que usted la ame incondicionalmente y que la proteja de todo peligro, incluso del daño que le hacen las palabras de la presunta abuela. Y necesita que usted proteja a la madre, que es la esposa suya, de toda mala influencia.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ef 4:29 (NTV)

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