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Caso 655

Me enteré, después de veintitrés años de matrimonio, de que mi esposo me ha sido infiel y que tiene una hija de cuatro años. En nuestra relación ha habido mucho maltrato físico y verbal, hasta con mis hijos. En varias ocasiones lo denuncié, pero opté por recibirlo de nuevo, creyendo que él iba a cambiar. Lamentablemente, fue todo lo contrario. Ahora estamos bajo el mismo techo, pero cada quien por su lado. ¿Qué me aconsejan que haga?

Consejo

Estimada amiga:

Nos preocupa mucho que con tanta frecuencia usted haya considerado necesario denunciar a su esposo por maltrato físico. Es inquietante saber que en cada ocasión usted optó por recibirlo de nuevo, volviendo a exponerse a sí misma, y a exponer también a sus hijos, a ese ambiente peligroso. Y el maltrato de sus hijos nos preocupa más aún. Si usted no los protege, ¿quién los protegerá?

No hay duda de que usted es víctima del Síndrome de la Persona Maltratada. Se trata de un patrón de conducta en que, en el caso de dos personas que tienen una relación íntima, una de las dos sufre maltrato a manos de la otra, y luego permite que ocurra una y otra vez. La persona agresora siempre convence a la maltratada que lo siente mucho y que nunca volverá a ocurrir. Y la víctima cree la mentira, aun después de haber tenido una experiencia tras otra en el mismo círculo vicioso.

El Síndrome de la Persona Maltratada no es una enfermedad, así que no hay ninguna cura. Seguramente hay muchas razones por las que usted ha permitido que se perpetre por tanto tiempo esta conducta destructiva y peligrosa, pero eso no importa ahora. Lo que sí importa es que no hay razón alguna por la que usted deba permitir que la violencia continúe.

Ahora que tiene la prueba de que su esposo le ha sido infiel, tal vez pueda simplificar el proceso jurídico. Le instamos a que haga una cita con un abogado a fin de considerar sus opciones y cómo debe proceder. Pero de ninguna manera permita que ni usted ni sus hijos sufran más daño del que ya ha ocurrido. Tome toda medida necesaria para su protección sin más demora ni titubeo alguno.

De principio a fin, la Biblia, que es la Santa Palabra de Dios, nos enseña que Dios es amor. El Evangelio según San Juan afirma que Dios envió a su único Hijo a que muriera en una cruz para pagar el castigo por todos nuestros pecados. Pero Dios no ama sólo a todo el mundo; la ama a usted. Él quiere que usted sienta su amor y su paz divina en el hogar. Si usted acepta ese amor, Él la guiará de aquí en adelante. Y si cultiva una relación personal con Dios, Él le dará la sabiduría y fortaleza que usted necesita.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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