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Caso 672

Mi caso es la ludopatía.... [Por culpa de mi vicio de jugar en los casinos, perdí mi trabajo y me endeudé porque lo aposté todo. Todavía] sigo jugando lo poco que gano. Tengo una familia, y aun así sigo en la misma práctica, sin encontrar forma de salir de ese ambiente.

Consejo

Estimado amigo:

Sentimos mucho lo que está pasando en su caso. No hay duda de que toda su familia se ha visto afectada.

Lamentamos que no nos haya revelado quién le diagnosticó la ludopatía. Ese es un diagnóstico médico que sólo puede hacer un especialista en psiquiatría. Usted no menciona ningún tratamiento médico, y eso nos inquieta porque la ludopatía requiere de intervención médica. Con frecuencia se asocia con una deficiencia de norepinefrina, que es una sustancia química en nuestro cerebro, y a veces una prescripción médica forma parte del tratamiento.

La ludopatía es más que apostar de manera excesiva en el juego. Consiste en apostar compulsivamente en el juego, a veces dejando de comer, dormir o cuidar de la familia al mismo tiempo. Así como el drogadicto depende psicológicamente de las drogas, el que padece de ludopatía depende psicológicamente del juego.

Desde luego, la mayoría de los que apuestan en el juego no padecen de ludopatía. Algunos lo hacen para entretenerse, y otros participan en juegos que requieren no sólo de suerte sino también de habilidad. Pero el apostar en el juego puede llevar a la adicción lo mismo que el experimentar con drogas ilícitas.

La drogadicción, el alcoholismo y el juego tienen en común que desperdician recursos económicos que necesita la familia. Pero esos vicios también les roban a las familias las relaciones saludables que pudieron haber tenido como también el tiempo que debieron haber pasado juntos.

La mayoría de las personas comienzan a hacer apuestas porque desean acumular dinero de un modo más rápido y fácil que trabajar para ganarlo. Juegan a la lotería cada semana, con sueños de cómo gastarían el dinero. Su objetivo es ganar y poder darse los lujos que el dinero puede traerles. Es como si creyeran que el dinero pudiera resolver todos sus problemas.

Sin embargo, el apóstol Pablo enseñó que «los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.»1

San Pablo estaba advirtiéndole a su compañero de trabajo, Timoteo, del peligro que representa el darle prioridad a la acumulación de riquezas. Él lo considera un deseo dañino que lleva a la ruina. Eso es exactamente lo que le ha pasado a usted. Sus deseos dañinos lo han arruinado.

Le recomendamos que busque tratamiento médico de inmediato o, si ya lo está recibiendo, que siga todas las recomendaciones de su médico. Creemos que también le servirá de mucho hacerse miembro de un grupo de Jugadores Anónimos con el fin de recibir el apoyo moral que necesita.

Dios lo ama a pesar de que usted ha pecado contra Él. Todos hemos pecado, pero Él nos ama de todos modos. Si usted está arrepentido de su pecado, entonces dígaselo. Pídale que lo perdone2 y que le dé su fortaleza y sabiduría divina para el futuro.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 1Ti 6:9-10
2 Jn 3:16; Ro 3:23; 5:8; 1Jn 1:9

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