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Caso 652

Tengo veintidós años.... Hace cuatro años me fui de mi casa con mi novio en unión libre.... Tuve una hija que ahora tiene dos años.... El padre de mi hija se fue del país [antes de que ella naciera], y ahora quiere que me vaya a vivir con él porque no conoce a nuestra hija y porque dice que me ama....

Mientras vivimos juntos, tuvimos problemas en entendernos. Yo lo amo, pero quiero hacer la voluntad de Dios y no la mía.

Consejo

Estimada amiga:

La felicitamos por reconocer que para hallar la verdadera felicidad es necesario hacer la voluntad de Dios. Usted comprende que Dios la ama y tiene un plan maravilloso para su vida, que sólo puede realizarse si está dispuesta a hacer lo que le agrada a Él. A algunos les suena irracional cuando decimos que es necesario ceder nuestro propio libre albedrío para hallar la voluntad de Dios, pero esa es la única manera de lograrlo.

Muchas personas dicen que quieren conocer la voluntad de Dios, pero lo que de veras quieren es conocer los pormenores primero y asegurarse de que son aceptables para ellas. Quieren disponer de todas las opciones posibles, en el caso de que Dios no proceda como ellas piensan que más les conviene.

Sin embargo, la voluntad de Dios es como una puerta. No podemos ver lo que está al otro lado sino hasta que estamos dispuestos a abrir la puerta, pasar por ella, y luego cerrarla detrás de nosotros. Habrá más puertas por las cuales pasar, y no es posible ver ahora lo que ninguna de ellas nos depare, pero siempre tendremos la opción de elegir entre el sendero de Dios y un camino distinto. En cualquier momento podemos decidir dejar de pasar por las puertas que Dios pone en nuestro camino, pero no debemos esperar que sea posible llegar a donde Dios quiere llevarnos a menos que elijamos pasar por ellas.

La voluntad de Dios nunca viola sus principios divinos. Sus puertas jamás nos obligarán a mentir, engañar, robar o perjudicar a los demás. Y sus puertas nunca nos llevarán a vivir con una persona con la que no estemos casados ni a tener relaciones sexuales con ella.

Ahora bien, si el padre de su hija le propusiera matrimonio y ustedes se casaran antes de que usted fuera a vivir con él en el otro país, entonces usted tendría que evaluar lo que sabe acerca de él para determinar si es posible vivir con él conforme a los principios establecidos por Dios. Lea los Casos 181 y 213 para considerar cómo parte del consejo que dimos en esos casos pudiera aplicarse al caso suyo. Pero el factor más importante de todos es si este hombre quiere servir a Dios y hacer su voluntad, tal como lo desea usted. Si no es así, entonces no hay nada más que considerar.

Sentimos mucho que su hija esté creciendo sin el padre. La animamos a que facilite que ella se comunique con él con la mayor frecuencia posible. Pero no cometa el error de casarse con este hombre ni con ningún otro a menos que tenga la certeza de que no sólo usted, sino también él, quiere elegir las puertas que Dios les ponga en el camino y pasar juntos por ellas.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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