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Caso 682

Mi hija de treinta y un años vive conmigo, y tiene una bebé de ocho meses. El papá de la bebé es un hombre mitómano, violento y con problemas de adicción. Mi hija ha creado dependencia por él....

Mi incertidumbre es que no sé en qué momento pudiera violentarla, pegándole y humillándola con palabras horribles. He tenido que aprender a guardar mi distancia en esta situación, pues... cada vez que platico sobre esto, ella se muestra enojada y me dice que es su vida y que no me entrometa.

Él no la apoya con los gastos de la bebé, pero le exige verla.... ¿Cómo debo actuar ante esta situación?

Consejo

Estimada amiga:

¡La felicitamos por su sabiduría! Es muy sabio darse cuenta y preocuparse del efecto que sus palabras tienen en los demás, sobre todo en una hija a la que ama. Lamentablemente, muchas madres de hijos adultos dicen lo primero que se les ocurre, incluso cuando sería prudente guardar silencio. Usted no es una de esas mujeres.

Hay varios factores que contribuyen a que su situación sea difícil. Normalmente le diríamos a cualquier madre que comprenda que su hija es una mujer adulta independiente, por lo que debe tomar sus propias decisiones. Pero la hija suya no es independiente en absoluto, sino que está viviendo con usted, y es muy probable que dependa de usted al menos en parte de su sustento como también del sustento de la hija.

Usted tiene el derecho de pedirle a su hija que se vaya de su casa, como también el derecho de dejar de sustentarla a ella y a la nieta. Sin embargo, sabemos que es probable que usted no haga eso debido a que las ama y quiere estar cerca de ellas. Además, es posible que tema por la seguridad de ellas si se fueran a vivir con el papá de la bebé.

En muchos casos, los padres imprudentes presionan a sus hijos adultos, impulsándolos a tomar decisiones que no les convienen. Los padres están tratando de hacer lo correcto por las razones correctas, pero sus palabras y sus acciones son más dañinas que beneficiosas. Por lo general, los hijos adultos tienden a tratar de probar que sus padres no tienen razón. Así que los hijos adultos terminan haciendo precisamente lo contrario a lo que los padres quieren que hagan.

Le recomendamos que deje de decirles cosas negativas acerca del papá de la bebé a su hija o a cualquier otra persona. No le dé ningún consejo a su hija. Y cuando él venga a visitar a la niña, quédese usted en otra parte de la casa o en el patio. Si lo ve por casualidad, trátelo con respeto y cortesía, pero salga del cuarto cuanto antes. Vaya a otro sitio y prenda el televisor o escuche alguna música para que no pueda oír lo que están diciendo.

Usted no puede cambiar la opinión de su hija, pero Dios sí puede lograrlo. Cada vez que sienta la tentación de preocuparse, ore más bien. Pídale a Dios que le revele la verdad a su hija. Pídale que le dé a usted la sabiduría necesaria para saber cómo afrontar cada circunstancia. Háblele acerca de sus ansiedades y temores. Él es quien puede ayudarla tanto a usted como a su hija.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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