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Caso 587

Desde hace una semana mi esposa no quiere saber nada de mí. Tenemos doce años de matrimonio y dos hijos.... La razón que da es que se casó sin sentir amor.... Reconozco que yo contribuí en mucho con mi incomprensión. No hay infidelidad de por medio, pero ella quiere ser libre, y está por iniciar los trámites de divorcio. Estoy durmiendo en la sala, y por insistencia sigo en casa por mis niños, para estar con ellos.

¿Qué debo hacer? Mi esposa dice que no es feliz a mi lado y que nunca lo será, y que sólo ha cumplido [conmigo] por su deber de esposa. ¡Pero yo la amo!

Consejo

Estimado amigo:

Nos alegra mucho que le interese lo que más les conviene a sus hijos. Muchas personas hacen lo que quieren sin tener en cuenta a los inocentes hijos y las consecuencias que éstos tendrán que sufrir.

En cuanto a lo que debe hacer, creemos que hasta que un tribunal dicte lo contrario, usted tiene el mismo derecho de vivir con sus hijos como el que tiene su esposa. Así que consideramos que no debe permitir que ella lo obligue a abandonar su hogar.

Si ella opta por continuar con los trámites de divorcio y contrata a un abogado, entonces también usted necesitará a un abogado que logre que usted mantenga la custodia compartida de los hijos. Pero si ella no llega a contratar a un abogado, entonces creemos que usted debe seguir durmiendo en la sala y aprovechar al máximo todo el tiempo que pueda con sus hijos.

Determine que va a seguir el siguiente consejo: No discuta con su esposa ni le ruegue que no se divorcie. No le presente todas las razones por las que no deben divorciarse. No le pida que conversen acerca de lo que está pasando ni espere que ella le explique repetidamente cómo se siente. Y no insista en preguntarle las razones de lo que está haciendo. Ese tipo de comunicación la alejará cada vez más.

Trate más bien de comunicarse con ella de un modo diferente del que lo ha hecho en el pasado. Usted dice que no fue comprensivo antes, así que fíjese la meta de aprender a serlo. Cuando hable su esposa, escuche lo que diga sin interrumpirla. No tenga en poco lo que la preocupa ni le diga que no debe sentirse como se siente. ¡Y nunca jamás la insulte ni la menosprecie!

Como su esposa no parece estar interesada en salvar el matrimonio, usted afronta el mismo reto que Oseas en la Biblia. Oseas siguió amando a su esposa y cuidando de ella a pesar de la conducta carente de amor hacia él. Y Oseas es un ejemplo de cómo Dios sigue amándonos a nosotros aun cuando lo rechazamos y quebrantamos las reglas que Él ha establecido para que nos mantengamos a salvo.

Pídale a Dios que lo ayude a amar como ama Él, aunque su esposa lo rechace. Después de algún tiempo, su esposa tal vez sí o tal vez no reconozca que en realidad lo ama. Pero, de cualquier manera, Dios le dará el valor y la fortaleza para afrontar el futuro.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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