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Caso 783

Tengo una novia con la que llevo diecisiete meses de noviazgo. Hace cinco meses le propuse matrimonio, y ella aceptó. Tenemos planeado casarnos en diciembre de este año.

Sin embargo, hay algo que no me deja tranquilo, y es que le mentí cuando la empecé a conocer. Le dije que yo nunca había tenido relaciones sexuales con ninguna mujer, y ahora cada vez que me lo vuelve a preguntar le sigo mintiendo....

A veces quiero confesar que le mentí, pero presiento que ella terminará la relación si lo hago.... No me atrevo a decir la verdad porque tengo miedo de perderla.... Ella detesta las mentiras.

Consejo

Estimado amigo:

Es muy posible que su novia ya sepa la verdad. De lo contrario, ¿por qué seguiría ella haciéndole la misma pregunta? Es claro que ella tiene dudas acerca de su respuesta.

Esa bien pudiera ser una razón por la que esa mentira suya lo siga preocupando. Las preguntas de ella le recuerdan a su conciencia el mal que usted ha hecho.

Dios nos dio a cada uno una conciencia para advertirnos de las consecuencias de nuestros pecados y para impulsarnos a dejar de hacer lo que hemos estado haciendo. La conciencia de usted está tratando de advertirle que sus mentiras acarrean consecuencias y que no podrá escapar de ellas, no importa lo mucho que esté arrepentido de haberlas dicho.

Si bien es obvio que la mentira es un pecado contra Dios, Él ya está enterado de esas mentiras debido a que usted no puede ocultarle secretos a Él. Gracias a Dios, Él está dispuesto a perdonarnos nuestros pecados cuando se lo pedimos en el nombre de su Hijo Jesucristo, con tal que determinemos hacer las cosas a su manera en el futuro. Sin embargo, aunque Dios nos perdona, no elimina las consecuencias naturales de lo que hemos hecho.

Usted dice que su novia detesta las mentiras y que usted teme que ella le ponga fin al noviazgo cuando sepa la verdad. Esas son las consecuencias naturales que Dios no elimina.

No recomendamos que prosiga con la boda a no ser que le diga la verdad a su novia. Es probable que, tarde o temprano, ella se entere, y sería infinitamente peor que ella lo abandonara después de que ya estuvieran casados. Mientras tanto, la culpa que usted tiene haría que se sintiera como un miserable y crearía una barrera entre los dos.

Deje de posponer lo inevitable. Dígale la verdad en un lugar público, tal como un restaurante (pero después de haber terminado de comer). No dude de que ella se sentirá muy herida y de que arremeterá contra usted con enojo. Sin embargo, determine no discutir con ella, no importa lo que diga. Simplemente escúchela y asegúrele que usted comprende que se merece todo lo que ella le diga. No trate de razonar con ella. Lo cierto es que ella necesitará que pase algún tiempo para procesar el sentirse engañada.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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