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Caso 766

Conocí a una chica en una aplicación de citas por Internet. Ella es seis años menor que yo. Al principio, todo fue muy discreto. Sin embargo, en dos semanas nos volvimos muy íntimos....

Un día, en una conversación casual, comenzó a contarme acerca de su pasado.... Algo dentro de mí [hizo sonar una alarma, así que] decidí investigar. Para mi mayor sorpresa, descubrí varias mentiras de ella.... Nunca he conocido a nadie tan mentiroso como ella.... Yo ni siquiera sabía que ella... tenía novio.... ¿Por qué aparecen en nuestra vida personas como ella?

Consejo

Estimado amigo:

Sentimos mucho que haya sufrido esa decepción, pero conste que tiene la buena fortuna de haber descubierto la verdad antes de que la relación siguiera progresando. «¿Por qué aparecen en nuestra vida personas como ella?» es una buena pregunta, pero la respuesta es complicada. A fin de ser más específicos, comencemos enfocándonos en las personas que aparecen en nuestra vida por Internet.

Usted se decepcionó porque comenzó con una falsa suposición. Creía que las personas a quienes conociera por Internet serían tan honradas como usted, o que podría discernir cuáles no lo eran. Sin duda usted es un hombre inteligente, así que estaba confiado en su propia capacidad de discernimiento.

Lamentablemente, esa no es la realidad. La Internet está repleta de quienes fingen ser alguien diferente de lo que son. Algunos son delincuentes profesionales, depredadores y estafadores. Otros, por su parte, simplemente aprovechan el anonimato para tener una segunda oportunidad o para un nuevo comienzo, ocultando con frecuencia relaciones presentes y pasadas, conducta ilegal y su verdadera motivación.

A fin de protegerse al navegar en la Internet, hay que suponer que todo el mundo está ocultando algo y fijarse la meta de descubrir qué es. En vez de esperar varias semanas para investigar a un conocido, hay que formarse el hábito de verificar los pormenores antes de cultivar la amistad. Si bien pudiera parecer severo y desconfiado, lo prudente es nunca bajar la guardia.

En cuanto a la intimidad que usted dice que tuvieron juntos, ojalá que no haya dejado en posesión de ella fotos que ella pueda vender o publicar. Será usted muy afortunado si no sufre más que la herida de su ego masculino a causa de ese error que cometió.

El engaño y la traición no son nada nuevo. En el siglo primero, el apóstol Pablo advirtió sobre esos peligros, y añadió que algunas personas incluso inventan nuevas maldades.1 ¡Él tenía razón! Con el desarrollo de la Internet en la vida diaria de gran parte del mundo, toda suerte de nuevas maldades se están ingeniando y practicando.

Para aprender más acerca de cómo mantener su seguridad en la Internet, lea el Caso 64. Y, tal como Jesucristo mismo nos enseñó que oremos, pídale a Dios que lo proteja de toda clase de maldad.2

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ro 1:30
2 Mt 6:13

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