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Caso 598

[Después de] catorce años de matrimonio... conocí a un hombre mayor que yo y sentí mucha atracción por él. Llegamos a tener una relación por casi tres meses, hasta que mi esposo se dio cuenta de lo que estaba pasando....

Han pasado más de dos meses desde el día en que mi esposo se enteró. No saben cuán arrepentida estoy de todo esto.... Quiero continuar con mi matrimonio hasta que Dios así lo decida, pero siento que Dios me ha dejado sola porque mi esposo se aleja cada día más de mí.... Necesito ayuda. No quiero que mi matrimonio se termine, aunque sé que todo es por mi culpa.

Consejo

Estimada amiga:

Nos alegramos de que reconozca que usted tiene la culpa de los problemas en su matrimonio. Algunas personas que son infieles tratan de echarles la culpa a otros. Dicen que no habrían sido infieles si su cónyuge hubiera satisfecho todo lo que necesitaban. Por supuesto, eso no es más que una excusa que dan para tratar de justificar su comportamiento. Pero ninguna excusa ni razón justifica la infidelidad, y afortunadamente usted no ha tratado de culpar a nadie más.

Cuando usted dice que quiere continuar con su matrimonio hasta que Dios así lo decida, parece estar olvidando que Dios diseñó el matrimonio de modo que durara hasta la muerte de uno de los cónyuges. Casi todos los votos conyugales dicen: «hasta que la muerte nos separe». Ese voto se basa en lo que Jesucristo, el Hijo de Dios, enseñó cuando dijo que el esposo y la esposa «ya no son dos sino uno solo», y que nadie debe tratar de separarlos.1 Así que, según las palabras mismas de Cristo, Dios decidirá que su matrimonio ha terminado sólo cuando uno de ustedes dos haya fallecido.

Usted también dice que, debido a que su esposo está alejándose cada día más, usted cree que Dios la ha abandonado. Suena como si usted creyera que, si Dios estuviera acompañándola, Él obligaría a su esposo a que se portara como si nada hubiera sucedido. Y suena como si usted creyera que, si Dios la está acompañando, Él tiene la obligación de forzar a los demás a que hagan las cosas tal y como usted lo desea. ¿Cree entonces que, si Dios está con usted, no debiera haber consecuencias de su conducta? ¿De veras cree que puede quebrantar una o todas las leyes de Dios (tal como el mandamiento de serle fiel a su esposo) y que Dios debe pasar por alto lo que usted haya hecho?

Lamentablemente, las ideas que usted tiene acerca de Dios se basan en lo que usted quiere que sea verdad y no en lo que dicen las Sagradas Escrituras. Dios es nuestro Padre celestial que desea lo mejor para cada uno de nosotros. Motivado por su amor, Él nos ha dado leyes para evitarnos problemas. Pero cuando optamos por desobedecer sus leyes, no debemos esperar que nos libre de sufrir las consecuencias. Desde luego, Él nos perdonará si estamos de veras arrepentidos cuando le pedimos perdón, pero no dejaremos de tener que afrontar las consecuencias naturales de nuestra conducta.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Mt 19:6

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