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Caso 739

Mi madre ha ido perdiendo la memoria. Cuido de ella veinticuatro horas al día los siete días de la semana. Ahora se mantiene en cama. Mi padre falleció [hace unos años, y ella me confunde con] él....

Las pocas veces que mi tía la puede cuidar para que yo salga, me pongo melancólico porque vienen recuerdos de cuando la podía llevar de paseo.

Quisiera continuar haciéndolo, pero es difícil. Ella pesa bastante, y yo padezco de la espalda. Además, no siempre se anima para que la ayudemos entre varios a llevarla de paseo. Me da tristeza no poder pasearla ni sacarla al patio.

Consejo

Estimado amigo:

¡Qué buen hijo ha sido usted! Ninguna madre pudiera pedir más de parte de su hijo. Usted se ha dedicado a cuidar de ella de la mejor manera posible y de proveerle una vida buena. Con eso de veras está cumpliendo con el mandamiento de honrar a padre y madre. De hecho, son pocos los hijos adultos capaces de hacer lo que usted ha hecho.

El envejecer no es fácil para quien está envejeciendo, como tampoco lo es para quienes le rodean. Los hijos varones a quienes antes su padre o madre cargaban en brazos, ahora deben cargar ellos mismos a papá o mamá. Hijos e hijas que antes recibían alimentos de parte de sus padres, ahora tienen que ser quienes los proveen. Los hijos a quienes antes se les llevaba de paseo, ahora les toca planear las salidas ellos mismos. Es como si todas las cosas estuvieran invertidas.

Nos alegra saber que su tía a veces ofrece su ayuda para que usted pueda salir y atender sus asuntos. Es muy importante que usted forme una red de parientes y amigos que puedan ayudar, aunque sólo sea por una hora, para que usted pueda disfrutar de algún tiempo para sí mismo. Por mucho que desee lo mejor para su mamá, debe tener presente que, tarde o temprano, ella ha de morir. (Lamentablemente, a todos nos espera eso mismo.) ¿Qué hará usted cuando su mamá ya no esté? ¿Será como si todo en la vida de usted estuviera volviendo a invertirse?

Con frecuencia los que cuidan de un ser querido descuidan su propia salud física y mental al hacerlo. Por eso le instamos a que busque servicios sociales en su comunidad que puedan brindarle ayuda. Pídale a su médico que le recomiende a un consejero o un programa para los que cuidan a otros como lo hace usted. Sin ayuda profesional, usted pudiera llegar a sufrir de depresión clínica.

Le rogamos que recuerde que, si bien es cierto que su papá murió hace algunos años, usted todavía tiene a un Padre celestial que lo ama y desea lo mejor para usted. Él no quiere que usted se queme como una bombilla por cuidar a otros sin cesar. Quiere más bien que usted mantenga la mente sana en un cuerpo sano.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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