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Caso 628

Nunca me llevé bien con mi esposa por su temperamento fuerte, y el mío igual. Discutíamos mucho. Desde que mi hijo tenía diez años, yo cometí el error de quejarme con él acerca de los problemas con mi esposa. Le hablaba muy mal de ella. Él sólo escuchaba, pero yo no me daba cuenta del daño que le hacía....

Mi hijo ahora tiene veinte años. Recientemente, por otra discusión, él decidió no hablarme más. Me lo merezco por la forma ruda en que lo crie cuando niño, pensando que lo haría un hombre fuerte y estable....

Ahora que parece que todo se derrumba, estoy desesperado pidiéndoles perdón.... En los últimos años le he pedido a Dios que me ayude a ser tolerante, mejor persona, un seguidor fiel, y que sane a mi familia, pero no he orado lo suficiente.

Consejo

Estimado amigo:

Sentimos mucho que su familia esté afrontando estos problemas. Algunos hombres en las mismas circunstancias se alejan sin importarles a quiénes han lastimado. No les importa el daño y el dolor que les han causado a quienes son presuntamente sus seres más queridos. Así que lo felicitamos por estar dispuesto a tomar medidas para resolver los problemas y recobrar el afecto que ha perdido.

Usted menciona que ha orado, pero cree que no ha sido lo suficiente. Dios no es una máquina expendedora en la que usted inserta oraciones a fin de recibir las respuestas que desea. Es que a Él no le interesan sólo las palabras con que usted se expresa. Él sabe lo que usted tiene en el corazón. Si su corazón está lleno de odio, resentimiento y discordia, entonces sus oraciones no pueden llegar hasta Dios. Eso se debe a que Él no se fija en lo que se fijan los demás. La gente se fija en las apariencias, mientras que Dios se fija en el corazón.1 Sus oraciones no cambiarán nada sino hasta que reconozca que primero tiene que cambiar su corazón.

En cuanto a su familia, usted tiene que aceptar el hecho de que no hay palabras mágicas que pueda pronunciar que reparen jamás el daño o compensen por el dolor que usted ha causado durante más de veinte años. ¿Estamos aconsejándole que se dé por vencido? ¡De ninguna manera! Nunca es demasiado tarde para cambiar su futuro.

La única manera de recuperar a su familia es que usted tenga un cambio en el corazón que le dure el resto de su vida. Si trata de fingir tal cambio a fin de engañarlos, ellos se darán cuenta, y es posible que lo alejen a usted de su vida para siempre. Nos estamos refiriendo a un cambio que sólo Dios puede efectuar. Si usted le pide perdón y trata de seguir con sinceridad el plan que Él ha trazado para su vida, Dios cambiará su corazón. Pero llevará tiempo, tal vez hasta años, para que su familia confíe en la nueva persona en que usted se haya convertido, así que sea paciente y pídale a Dios que le dé sabiduría.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 1S 16:7

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