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Caso 784

Estoy cursando un preuniversitario para ingresar a la carrera de arquitectura.... Mi problema es que yo soy de escasos recursos y no tengo apoyo de nadie.... Mi mamá no puede apoyarme en esto porque tengo dos hermanos menores, y ella tuvo que criarnos sin padre....

Cada día me pregunto qué debo hacer, pero no encuentro una respuesta.... No sé si seguir con ese estudio o ponerme a trabajar en otra cosa.

Consejo

Estimado amigo:

La situación que usted describe es casi exactamente la misma que la mía cuando yo tenía la edad que tiene usted. Yo quería matricularme en una universidad, pero no había nadie en mi familia que pudiera prestarme ayuda económica. Aun en aquel entonces los estudios universitarios eran muy costosos y tuve que resolver cómo cubrir esos gastos yo misma.

¿Es usted un buen estudiante? Eso es lo que importa en el caso suyo. En otras palabras, ¿le resulta fácil el estudio, a pesar de quitarle mucho tiempo, o le parece difícil?

Si usted es un buen estudiante y el estudio le resulta fácil, podrá entonces hacer lo que hice yo. Tuve dos o tres empleos al mismo tiempo en que cursaba mis estudios universitarios. El dinero que ganaba por cada empleo contribuyó a que alcanzara la suma necesaria para cubrir los costos de la matrícula y de hospedaje y comida. Algunos de mis empleos estaban ubicados dentro, y otros cerca, del plantel de la universidad. Manejaba mi agenda de modo que trabajaba cuando no estaba asistiendo a clases, y estudiaba cuando no estaba trabajando.

En cambio, si el estudio le resulta muy difícil, entonces es probable que no pueda tener un empleo o más de uno al mismo tiempo que está estudiando, y por eso no pueda ganar lo suficiente para sufragar los gastos.

Como primera medida, concerte una cita con la persona encargada de ayuda financiera en la universidad. Ésta podrá informarle acerca de todas las becas y subvenciones que usted pudiera recibir para reducir el costo de la matrícula. También podrá indicarle los empleos disponibles en el plantel mismo.

Después de esa consulta en la Oficina de Ayuda Financiera, tal vez considere hacer lo mismo en las oficinas afines de otras universidades. Los gastos de matrícula pueden variar mucho de una universidad a otra, y es posible que alguna, aunque no sea la de su preferencia, esté dentro de sus posibilidades económicas.

En mi caso, ya había cultivado una relación personal con Jesucristo, así que recibí ayuda adicional de su parte. A medida que oraba y confiaba en que Cristo dispondría lo mejor para mí,1 me vi guiada a aprovechar oportunidades de becas y de empleos. No fue fácil, pero logré cursar mis estudios de licenciatura y posteriormente obtuve la maestría.

Si usted no ha disfrutado de la ayuda que puede brindarle Cristo, le insto a que comience a cultivar una relación personal con Él hoy mismo. Él no hará que el dinero caiga del cielo, pero lo guiará de modo que elija lo que más le conviene.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ro 8:28

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