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Caso 698

En una videollamada que mi hermana, de cuarenta y nueve años, nos hizo a mi hermano y a mí y a nuestros padres, ella inculpó y denunció a nuestro padre de abuso sexual, y a mi mamá de cómplice por no haber actuado desde que ella se lo comunicó cuando tenía treinta.

Pido a Dios que esto se solucione con justicia porque amo a toda mi familia, y me gustaría una intervención divina para que Dios sane las heridas y la vergüenza que esto me ocasiona.... En realidad, soy testigo de que mi papá, a quien amo tanto, tenía problemas de fetichismo e infidelidad constante hacia mi madre.

Consejo

Estimado amigo:

¡Cuánto sentimos el dolor que usted y su hermano están sufriendo! Comprendemos que le dé vergüenza, aunque nada de esto es culpa suya.

También sentimos el dolor de su mamá. Todo lo que ella ha sufrido ha hecho que tenga temor de revelar la verdad, así que ha continuado encubriéndolo por casi dos décadas. Ella ha optado por proteger a su esposo mentiroso, engañador y abusivo en vez de apoyar a su única hija.

Sobre todo, sentimos mucho que a su hermana se le haya arrebatado la inocencia por parte de quien debió amarla más que a nadie en el mundo. Y para colmo de males, ni siquiera su propia mamá optó por apoyarla una vez que se le reveló al fin la verdad.

Normalmente recomendamos que las víctimas de abuso lo denuncien a las autoridades competentes, incluso cuando el que ha cometido el abuso es un familiar. Denunciar y poner al descubierto el sucio secreto es la única manera de proteger a otros niños o a otras mujeres que pudieran ser víctimas de ese abuso. Sin embargo, debido a que ha transcurrido tanto tiempo, es posible que las leyes en su país no admitan algo que sucedió hace tantos años.

En definitiva, a su padre no se le debe dejar con ninguna niña o ningún niño. Si usted tiene hijas, hijos, sobrinas, sobrinos, primas o primos, deben tomarse todas las medidas posibles para protegerlos de su padre. Usted debe revelarles esta verdad a los familiares para que puedan proteger a sus hijas e hijos. No cometa el mismo error que cometió su mamá al tratar de proteger a su padre. Recuerde que la vergüenza que siente usted no es nada comparada con la que ha sufrido su hermana.

Usted dice que desea que Dios resuelva esta situación. ¿Acaso tiene dudas de que su padre abusó de su hermana, a pesar de admitir que es testigo de la clase de hombre que él es? ¿Quiere usted que su hermana se porte como si nada hubiera sucedido y que vuelva a encubrirlo todo?

El Hijo de Dios, Jesucristo, cuando vivió en este mundo dijo que «no hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse públicamente».1 Su padre pensó que podía abusar de la hija sin que nadie jamás se enterara. Pensó que había engañado a todo el mundo. Pero no engañó a Dios.2 Era sólo cuestión de tiempo hasta que todo se descubriera.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Lc 8:17
2 Gá 6:7

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