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Caso de la Semana

Soy una joven de veintiocho años. Desde niña he conocido [a Dios]... pero desde hace seis meses... me desvié de su camino y salí embarazada. Ahora no sé qué voy a hacer, porque casi no tengo el apoyo de mi familia. Más bien me dijeron que yo había arruinado mi vida con este bebé, y por eso a veces [paso días llorando]. No sé como voy a hacer para seguir adelante cuando nazca mi bebé. Acudo a ustedes para que me aconsejen.

Consejo

Estimada amiga:

Usted dice que ha conocido a Dios desde niña, así que lo más probable es que ha escuchado las historias de un buen número de personajes que se relatan en la Biblia. Muchos niños han escuchado la historia de David, el muchacho que era pastor de ovejas, y de cómo Dios le ayudó a matar al gigante Goliat. David le dijo a Goliat: «Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso».1 Entonces David lanzó una sola piedra con su honda, con la que derribó al gigante y lo mató.

Ese mismo David, que conocía bien a Dios, creció y llegó a ser el rey de Israel. Pero lamentablemente no siempre anduvo en los caminos de Dios. De hecho, llegó a ser culpable de adulterio y de homicidio. Pero cuando David se arrepintió de su conducta y le pidió a Dios que tuviera misericordia de él,2 Dios lo perdonó. Después de eso David pudo reanudar la relación estrecha que había tenido con Dios.

En el caso suyo, es cierto que usted quebrantó la ley de Dios cuando tuvo relaciones íntimas con alguien con quien no estaba casada. Y también es cierto que está sufriendo las consecuencias naturales de lo que ha hecho. Pero, así como Dios perdonó a David, también la perdonará a usted cuando le pida que tenga misericordia.

Lo que está en tela de juicio es si su bebé tendrá que sufrir por el pecado que usted cometió. ¿Cuenta usted con los recursos económicos para todo lo que su bebé va a necesitar? ¿Tiene la fuerza emocional necesaria para satisfacer las exigencias constantes de un bebé a la vez que debe conseguir para el sustento suyo y el de la criatura? ¿Tiene amistades cercanas o familiares que la apoyarán y amarán a esa criatura? Si su respuesta a cualquiera de esas preguntas es negativa, le rogamos que considere darle a su bebé una vida más estable. Eso es posible mediante la adopción.

Lea los Casos 194 y 196. Las mujeres en esos casos tuvieron experiencias que bien pudieran ayudarle a decidir qué hacer. También la animamos a que busque en la Internet madres que han adoptado, han sido adoptadas o han dado en adopción a un niño o una niña. Entérese de cuanto pueda acerca de esta opción amorosa.

En el caso nuestro, si no fuera por una valiente mujer que optó por dar en adopción a su bebé, no tendríamos una de nuestras preciosas nietas. Además, si no fuera por la adopción, no tendríamos tres de nuestros cinco hijos. Y por último, si no fuera por la adopción, yo misma tal vez no existiría, ya que mi padre fue adoptado por mis amorosos abuelos.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 1S 17:45
2 Sal 51

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