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Caso 79

Acabo de jubilarme como docente secundario. He realizado toda una introspección (examen de conciencia), y las conclusiones a las que he llegado son: 1) He enseñado únicamente conocimientos científicos; 2) Mi vida vacía no siempre fue un ejemplo para mis educandos; y 3) Siempre he sido el bueno para todos, mas no para con mi persona: fui un alcohólico oculto, un mentiroso político. En todo he pecado.

A Jesucristo lo he tomado como un ícono más de mi computadora. Deseo encontrar mi camino de una vida auténtica.

Consejo

Estimado amigo:

Luego de haber llevado una vida ocupada y productiva, ahora tiene usted más tiempo para reflexionar sobre el sentido de la vida. Le pesan mucho algunas cosas que ha hecho, pero sabe que no puede comenzar de nuevo ni deshacer lo que ha hecho. Aunque no lo mencionó específicamente, muchas personas, al jubilarse, reflexionan con mayor seriedad sobre el fin de su vida y el más allá. Sin embargo, sí reconoció que ha reconsiderado la importancia que ha tenido Jesucristo en su vida.

Sus pensamientos nos recuerdan a David, el gran rey de Israel. Si bien el rey David hizo muchas cosas buenas en su vida, también hizo mucho de lo que se avergonzó después. Primero, cometió adulterio. Luego, para encubrirlo, tramó y trató de manipular al esposo de la mujer. Cuando eso no dio resultado, provocó la muerte de ese hombre. Y para quienes se enteraron de sus artimañas, no les fue un buen ejemplo a seguir.

Finalmente, cuando David se vio obligado a hacerse un examen de conciencia y reflexionar sobre todo lo que había hecho, reconoció el daño que se había hecho a sí mismo y el que les había causado a otros, y lo lamentó muchísimo. Rogó en oración: «Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado.»1

Así que, cuando comenzamos a pensar que Dios jamás podrá perdonarnos por algo que hemos hecho, sólo tenemos que repasar el caso de David para comprender que no hay pecado alguno que sea tan malo que Dios no lo perdone. Así como Dios perdonó a David y comenzó una nueva relación con él, hará hoy lo mismo por usted. Y así como David hizo una oración de arrepentimiento, también usted puede orar y pedirle a Dios que perdone todos sus pecados en el nombre de Jesucristo, su Hijo.

Una vez que haya hecho esa oración y haya recibido el perdón de sus pecados, podrá comenzar a llevar esa vida auténtica que desea. Desde luego, como ser humano, de vez en cuando reincidirá y se encontrará haciendo cosas de las que no se sienta orgulloso. Por eso necesita pensar en cada día como una nueva oportunidad para pedirle a Dios que lo perdone y que lo ayude. También le recomendamos que busque en seguida un grupo de Alcohólicos Anónimos que le den apoyo para vencer su vicio secreto.

Además, encontrará que es más fácil llevar una vida auténtica si se rodea de personas que tienen el mismo objetivo. El estudiar la Biblia junto con esas personas le dará la fuerza que necesita para cumplir sus nuevas resoluciones.

Le deseamos paz y un verdadero sentido de satisfacción,

Linda y Carlos Rey
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1 Sal 51:1-2

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