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Caso 104

Me casé hace trece años. Desgraciadamente, no me casé enamorado de mi esposa, lo cual me ha provocado muchos problemas durante estos trece años.

Tengo dos preciosas hijas de doce y cuatro años que para mí son lo más precioso que Dios me ha regalado. Pero no puedo ser cariñoso con mi esposa, y muchas veces me muestro indiferente con ella. ¿Me pueden dar un consejo?

Consejo

Estimado amigo:

Debido a que usted no lo mencionó, daremos por sentado, en primer lugar, que usted le ha sido fiel a su esposa durante sus trece años de casados, y en segundo lugar, que no está considerando ponerle fin a su matrimonio carente de amor. Lo felicitamos por haber cumplido con los votos que hizo cuando se casó con su esposa. Es usted una persona excepcional en un mundo en el que se le da más importancia a la satisfacción egoísta que a la virtud. Dios ha de honrarlo por su integridad y su perseverancia.

¡Le tenemos muy buenas noticias! En muchas culturas del mundo, el voto conyugal no exige en absoluto que haya amor romántico de por medio, y sin embargo las relaciones conyugales se desarrollan y prosperan. Es que el amor romántico que tantas personas consideran un componente esencial en el matrimonio en realidad no es más que un sentimiento mal entendido. Aun cuando ese sentimiento sea patente el día de la boda, es posible que no perdure. Y cuando ese sentimiento es lo único que existe, el matrimonio casi siempre fracasa.

¿Cuál es, entonces, el componente esencial en el matrimonio? Es una decisión que toman dos personas una sola vez para llevar una vida juntos, y luego una decisión que toman a diario para dar pasos positivos a fin de que tenga buenos resultados. Si el sentimiento de amor romántico se desarrolla o continúa, se hace mucho más fácil dar a diario esos pasos positivos, pero la decisión y los pasos diarios no dependen de ese sentimiento.

¿Qué debe, entonces, hacer usted? En primer lugar, pídale perdón a su esposa por la manera en que usted dice que la ha tratado. En segundo lugar, dígale que hace trece años usted tomó la decisión de casarse con ella y que tiene la intención de cumplir esa promesa que hizo una sola vez al dar pasos cada día para fortalecer su relación. Pídale que, para comenzar, le ayude a hacer una lista, y escoja unos dos o tres pasos a la vez en los que se va a concentrar. Le sugerimos que la lista incluya pasos tales como: expresarle aprecio verbal por las maneras en que ella lo cuida a usted y en que es una maravillosa madre para sus hijas; apartar tiempo para conversar los dos y ponerse de acuerdo en cuanto a prioridades y disciplina con relación a sus hijas, así como para hablar acerca de temas que ambos consideran importantes; e invertir tiempo en diversiones que les gusten a todos. Es posible que ella le presente una lista de demandas que usted considera excesiva para anotar en esa lista. Requerirá mucho esfuerzo y mucha paciencia de su parte cumplir con su palabra cada día y mantener una actitud positiva, pero le prometemos que, al dar usted esos pasos positivos, su esposa le pagará con la misma moneda.

Le recomendamos que, si está a su alcance, busque asesoría profesional para su matrimonio. Le queda mucho trabajo arduo por delante para lograr que su matrimonio tenga éxito, y cualquier apoyo que obtenga le será provechoso. Dios lo ayudará también si acude a Él. Le dará las fuerzas que necesitará a diario para triunfar, así como su sabiduría divina para formar una familia sólida.

¡Usted puede lograrlo!

Linda y Carlos Rey

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