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Caso 70

Tengo una hija de treinta años [que] quedó viuda y con dos niñas. Al morir su esposo, su padre y yo le pedimos que viniera a nuestra casa... porque queríamos brindarle nuestro apoyo.

Ya han pasado cuatro años, y mi hija sigue en casa. No nos estorba, pero mi esposo y yo estamos preocupados porque queremos que ella haga su vida, ya que aún está joven. Ella ha tenido tres novios, pero no una relación seria.... Ella trabaja y estudia, y mi esposo y yo somos quienes cuidamos de las niñas. Repito que nuestra hija no nos incomoda, pero queremos ayudarla y no sabemos cómo.

Consejo

Estimada amiga:

¡Qué bendición la de su hija el tenerla a usted como madre! ¡Qué bendición la de sus nietas el tenerla a usted como abuelita! ¡Y qué maravilloso que usted tenga un hogar para ellas y que pueda participar en su vida!

Todos los buenos padres se preocupan por el futuro bienestar de sus hijos, así que desde luego usted quiere que su hija tenga una vida feliz. Pero ella no está sola en este mundo. Tiene dos hijas que deben tener prioridad en su vida. Ella se está conduciendo de un modo muy responsable al trabajar para sostener a sus hijas y al estudiar para mejorar su futuro económico. Y mientras ella hace eso, ustedes les proporcionan a sus nietas un hogar estable y feliz.

Si su hija se hubiera buscado problemas al actuar de manera irresponsable o al tomar malas decisiones, nuestro consejo sería diferente. Pero ella no ha hecho nada imprudente ni malo. No tiene culpa alguna de estar sola con dos hijas. Así que la animamos a que la ayude todo el tiempo que pueda, aun hasta el tiempo en que las niñas lleguen a la edad adulta. Casi siempre es mejor para los niños el tener un abuelo amoroso que un padrastro. En este caso, un padrastro pudiera resentir las exigencias de las niñas con relación a la mamá de ellas. Y no hay duda de que es mejor que su hija le dedique su tiempo a las niñas y no a una nueva relación amorosa. Ella tuvo las niñas primero, de modo que deben tener prioridad hasta que sean adultas.

Es de esperarse que muchas personas no estén de acuerdo con nuestra opinión. Nos escribirán y dirán que su hija merece disfrutar de una relación amorosa ahora, sin esperar hasta que sus hijas sean mayores de edad. ¡Claro que se lo merece! Pero como madre que es, ella debe asegurarse de que cualquier cambio en su vida también sea lo mejor en la vida de sus hijas.

A la vez que usted ayuda a su hija, está haciendo la voluntad de Dios. El rey David describió a Dios como «Padre de los huérfanos y defensor de las viudas».1 Nuestro Padre celestial ama y se interesa en el bienestar de su hija y de sus nietas aún más que usted. Si se lo pide, Él la acompañará y le ayudará en cualquier decisión que tome o dificultad que afronte en el futuro. Y si su hija pone su confianza en Dios, Él le dará la sabiduría y la ayuda que necesita para tener una vida mejor para ella misma y para esas niñas.

¡Qué bueno sería que toda viuda joven tuviera unos padres como usted y su esposo!

Linda y Carlos Rey
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1 Sal 68:5

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