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Caso 298

Soy un joven de dieciocho años, y el problema es que mis celos son extremos, a tal grado de querer que mi novia no salga de casa por temor a que la vean. Yo sé que podría ser inseguridad o desconfianza, pero al saber que ella socializa con personas mucho mejores que yo, hablando de físico, siento un temor y enojo muy grande que demuestro con ella. ¿Podría acaso cambiar eso? ¿Qué necesito para no sentirme así?

Consejo

Estimado amigo:

Usted sabe cuáles son las causas de sus celos —la inseguridad y la desconfianza—, y sabe cuáles son las emociones que dan como resultado —el temor y el enojo—, pero no sabe cómo dejar de sentir esos celos. No obstante, ha dado el primer paso, que es reconocer la forma tan negativa en que sus celos lo afectan a usted y su noviazgo. De modo que sí, usted puede cambiar, pero le costará mucho esfuerzo y tiempo. Sin embargo, si no cambia, está condenado a tener relaciones románticas difíciles por el resto de su vida.

Si quien nos estuviera contando su caso fuera su novia, le diríamos sin demora que lo abandonara a usted tan pronto como le fuera posible. ¿Por qué? Porque usted está tratando de controlarla y la está manipulando. Ella jamás podrá tener una relación de confianza, amorosa e íntima, con una persona que no confíe en ella.

El problema no es ella. El problema es esa voz crítica dentro de usted que no deja de compararlo con otros hombres. La voz interior le dice que los otros hombres son más apuestos, más inteligentes y más fuertes, y además se visten mejor. La voz le hace dudar de que su novia seguirá prefiriéndolo a usted, cuando pudiera optar por otro hombre. Así que usted trata de evitar que ella tenga la oportunidad de pasar tiempo con esos hombres, creyendo que la única manera de seguir con ella es aislándola. Usted bien pudiera llegar a ser inestable emocionalmente si continúa pensando de ese modo. La necesidad que siente de controlar a su novia y de aislarla es en extremo enfermiza y pudiera ser peligrosa para ella y para usted.

No le va a gustar lo que le recomiendo que haga, pero lo cierto es que más le valdría esforzarse por superar sus propios problemas emocionales antes de tratar de cultivar una relación romántica con alguna mujer. Si está asistiendo a una universidad, tal vez haya un departamento de consejería que le pueda ayudar a afrontar la inseguridad que siente y las dudas que tiene acerca de sí mismo. De lo contrario, un consejero profesional sería una magnífica opción.

Usted debe resistir esa voz interior. Le está mintiendo. Le dice que si no tiene a esa mujer, entonces nunca logrará tener otra novia. Le dice que usted no es lo bastante bueno como para que le guste a las mujeres. Y le dice que la única manera de mantener una relación con una mujer es asegurarse de que a ella no le quede ninguna otra opción. ¡Todas esas son mentiras!

El apóstol Pablo escribió: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»1 Esa es la clave para ayudarle a dar los siguientes pasos. Comience a cultivar una relación personal con Cristo, y permita que Él lo fortalezca y le dé sabiduría.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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