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Caso 253

Tengo veintisiete años.... Tengo [un novio hace] un año y estamos con planes de casarnos. Yo lo amo mucho. Él también dice que me ama, pero las veces que peleamos son porque él no me llama ni me escribe.... Me dice que siempre está pensando en mí, pero tampoco me llama para decirme que nos veamos. Soy yo la que lo llama.

Las veces que nos encontramos, en algunas ocasiones cambia de actitud, se pone distante, serio, como si estuviera aburrido; pero cuando le pregunto, me dice que no pasa nada y que es el trabajo. Pero otros días es muy cariñoso y atento, y tiene bonitos detalles conmigo.... A veces pienso que es tacaño conmigo.... Daría todo por él, pero en ocasiones quisiera que él fuera más atento....

¿Quién debiera tomar la iniciativa en una relación? Cuando se comporta de esa manera tan distante ¿es que no me ama realmente? No sé qué pensar de él. Me confunden sus actitudes.

Consejo

Estimada amiga:

¡Peligro! Usted no ha descrito a un hombre que está enamorado. Más bien ha descrito a un hombre que dice lo que tiene que decir para obtener lo que quiere. Si usted sigue en esta relación, estará optando por llevar toda una vida con el corazón quebrantado. Si él no es atento ahora, no lo será, en definitiva, si están casados. Si él no comparte nada con usted ahora, tampoco lo hará más tarde. Y si usted siente que él es distante ahora, lo sentirá aún más en el futuro.

Un hombre que la ama la valorará. Va a querer pasar más tiempo con usted que con cualquier otra persona. Hará planes para darle gratas sorpresas, y sin reserva compartirá sus recursos con usted. Él disfrutará de su compañía y no se sentirá aburrido. ¡No desperdicie su tiempo y su amor en un hombre que no la ama!

Muchas mujeres toleran la conducta indeseable en una relación romántica, convenciéndose de que su novio cambiará. Justifican el descuido y hasta el abuso porque quieren que todo salga bien en la relación. Por fin se casan con el tipo, o peor aún, cohabitan con él sin casarse, y luego nos cuentan su caso angustiadas, sin esperanza alguna, cuando ya es muy tarde. ¡Pero no es demasiado tarde para usted! Deje a ese hombre y espere hasta conocer a otro que la valore de verdad.

Tal vez le parezca difícil hallar al hombre que le conviene. En vez de esforzarse por hallar a tal hombre, concéntrese en ser la mujer ideal para su futuro esposo. Si usted cultiva una relación personal con Jesucristo, Él la guiará y le dará paz en el corazón. También le dará las fuerzas necesarias para esperar al hombre indicado. Cuando usted llegue a ser la mujer que Dios quiere que sea, tendrá la sabiduría y el discernimiento para no conformarse con nada que no sea lo que más le conviene.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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