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Caso 491

Soy una mujer de treinta y cuatro años.... Tuve muchas dificultades para estudiar, puesto que trabajaba y estudiaba al mismo tiempo, por lo que no seguí estudiando. Tuve miedo de decirle a mi padre que ya no estudiaba, así que le mentí diciéndole que ya había terminado mi carrera universitaria....

Él acaba de fallecer, y tengo un cargo de conciencia espantoso. No sé si por mi culpa mi padre pierda la vida eterna por ese pecado mío, ya que él creyó en mí. ¡Por favor, ayúdenme, que estoy en una depresión!

Consejo

Estimada amiga:

Usted acertó al contarnos su caso. Sí, podemos ayudarla.

Le está remordiendo la conciencia porque le dijo una mentira a su padre, y ahora es demasiado tarde para enmendar su error diciéndole la verdad. Pero lo bueno es que usted reconoce que el dolor emocional que su conciencia le está haciendo experimentar es el resultado de la culpa que siente. Y esa culpa es una señal que indica que tiene un corazón sensible para escuchar lo que Dios quiere decirle.

Sin embargo, alguien le ha dado información equivocada. Usted está confundida acerca de la vida eterna y de lo que hace falta para que una persona vaya al cielo. Usted piensa que su mentira pudiera impedir que su padre disfrute de la vida eterna.

El que su padre esté o no esté en el cielo no tiene que ver en absoluto con esa mentira suya. El pecado suyo jamás pudiera afectar la vida eterna de él; únicamente afecta la vida eterna de usted. La culpa que usted siente se debe a que Dios la está convenciendo de que se arrepienta de su propio pecado, y de que reciba el perdón en el nombre de su Hijo Jesucristo, quien murió en la cruz por todos los pecados que usted ha cometido. Pero como usted está sintiendo la pena de la muerte de su padre a la vez que la culpa por la mentira que le dijo a él, ahora tiene las emociones entremezcladas.

El apóstol Pablo escribió que «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».1 Observe que es la persona que invoca, u ora, creyendo que la salvará el Señor Jesucristo, quien será salva. No hay nadie que pueda impedir o cambiar eso. La vida eterna de su padre depende de si él aceptó a Jesucristo como su Salvador, y de si le pidió a Dios que perdonara sus pecados en el nombre de Cristo. Su padre no perderá la vida eterna por las decisiones que haya tomado usted, y usted no perderá la vida eterna por las decisiones que haya tomado su padre.

Cuando optamos por ser perdonados por Cristo, ya no tenemos por qué sentirnos culpables. Él pagó el castigo por nuestros pecados al morir en la cruz, de modo que ese pago anula por completo nuestro pecado. Ya no somos culpables. Pídale hoy a Dios que anule su pecado y la culpa que siente. No hay razón alguna para seguir esperando.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ro 10:13

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