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Caso 432

Llevo ocho años desde que comencé a seguir a Cristo. Por malas decisiones me aparté de Él, y hasta hace un año volví a estar de nuevo con Él como mi Señor. Desde ahí he hecho cambios muy buenos para mí y mi familia.

Tengo una pequeña empresa, y aún no siento que progrese ni que sea próspera. Sé que eso no es culpa de Dios, pero me gustaría saber si es que es algo en mí... que esté estancando las bendiciones y la presencia de Dios.

Consejo

Estimado amigo:

¡Felicitaciones por la decisión que tomó de seguir a Cristo! ¡Qué bueno que reconozca que su relación con Cristo ha marcado una diferencia positiva en su familia!

La pregunta que nos hace es buena, pero no tiene una respuesta sencilla. Nos alegra saber que no decidió seguir a Cristo sólo para que prosperara su negocio. Lamentablemente, algunos creen que el ser seguidor de Cristo quiere decir que por eso nada más Dios les dará buena salud, riquezas y sabiduría. Si eso fuera cierto, casi todo el mundo optaría por seguir a Cristo con el motivo oculto de recibir todo lo que siempre ha querido tener.

Otros creen que, si siguen a Cristo y también hacen todo conforme a las leyes de Dios escritas en la Biblia, Dios se verá obligado a prosperarlos económicamente y a darles una vida segura y tranquila.

Para saber si eso es cierto, basta con que examinemos la vida de los discípulos de Jesucristo. Ellos lo abandonaron todo para seguirlo a Él. ¿Llegaron a ser ricos? ¿Llevaron una vida segura y tranquila? La Biblia dice que el rey Herodes ordenó ejecutar a Santiago, el hermano de Juan.1 Y los escritos de la Iglesia nos dicen que la mayoría de los discípulos también murieron como mártires. No hay ningún documento histórico que diga que alguno de ellos haya llegado a ser rico.

Entonces ¿qué nos promete Dios a quienes seguimos a Cristo? Nos promete que nuestros pecados serán perdonados y que tendremos vida eterna en el cielo.2 Cristo mismo prometió que nos daría paz interior sin que importaran nuestras circunstancias.3 Aun cuando muchos confundan una necesidad con un deseo, se nos promete que Él nos proveerá de todo lo que necesitemos.4

Jesús dijo que nuestro Padre celestial sabe lo que necesitamos, pero que debemos buscar «primeramente el reino de Dios y su justicia».5 Ese pasaje nos da la respuesta a su pregunta. No se preocupe de que su empresa no sea aún todo lo que usted quisiera que fuese. Más bien, haga todo lo posible por hacer lo correcto. En otras palabras, haga lo debido en su vida y en su empresa.

Sea justo y honrado en su trato con los empleados y los clientes, y pague todos los impuestos que le correspondan. Muestre interés por los demás y por lo que necesitan, de modo que el amor de Dios sea manifiesto cuando la gente lo observa a usted. Asegúrese de que su actitud y su conducta agraden a Dios, ya sea que esté en la casa o en la empresa, o ande por la calle. Esfuércese al máximo, y pídale a Dios que le muestre cómo hacer los cambios que sean necesarios.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Hch 12:2
2 Ro 6:23
3 Jn 14:27
4 Fil 4:19
5 Mt 6:33

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