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Caso 144

Hace cuatro años aproximadamente tuve una relación sentimental con un hombre mayor que yo que me llevaba doce años.... Después de cinco meses de relación, descubrí... cosas impresionantes de él, entre ellas que había estado en la cárcel por tres años, le gustaba la mariguana, odiaba a su madre, era mujeriego, y tenía una relación muy unida con una [amante] anterior y sus hijos.... A la par, después de cinco meses resulté embarazada, y con todo esto mi futuro se veía muy negro, y así fue.

Mi embarazo fue tristísimo: maltrato emocional y humillación. A pesar de eso, quería quedarme a su lado por mi hijita, que finalmente nació. Recibí poco apoyo de su padre. Yo le puse nombre, ¡y el miserable estuvo de acuerdo en que no llevara su apellido! Finalmente, cuando la niña tenía diez meses, él desapareció de la ciudad....

Desde entonces nunca hemos hablado ni por correo electrónico, y mi hijita ya tiene tres años.... Me entristece porque leo mucho lo importante que es para un niño tener a su padre, y ella no lo tiene. Yo la separé de él, y esa idea me tiene intranquila cada vez más. No sé si será bueno contactarlo a él.... Mi hija no pregunta aún por su padre, pero sé que pronto lo hará. Con los antecedentes que ya mencioné, me es muy difícil dar ese paso porque no quiero problemas para mí o para mi hija. ¿Qué será lo que debo hacer?

Consejo

Estimada amiga:

¡Hágale caso a sus instintos! Cuando usted dice que no quiere causar problemas ni para usted ni para su hija, a nosotros nos parece que estuviera diciendo: «Estoy tratando de protegerme y de proteger a mi hija del dolor físico y emocional latentes de parte del padre biológico de ella.» Eso proviene de su instinto de supervivencia, y es un mensaje al que debe hacerle caso.

Claro que sería mejor para su hija que tuviera un padre. Dios dispuso que la familia ideal estuviera formada por un padre y una madre que se comprometieran el uno con el otro de por vida en el sacramento del matrimonio, así como con los hijos que tuvieran. Cuando usted optó por tener una relación emocional con un hombre al que no conocía bien, le estaba abriendo la puerta a la angustia y al dolor emocional en su vida. Y cuando optó por tener relaciones íntimas con un hombre con el que no estaba comprometida en matrimonio, en ese momento usted optó por tener a un hijo sin padre.

En lugar de lamentar el hecho de que está protegiendo a su hija del hombre que donó el elemento biológico necesario para que ella naciera, usted debiera lamentar el hecho de haber optado por llevar una vida que no valora los requisitos básicos de procrear un hijo. Pero no es demasiado tarde, querida amiga. Usted puede decidir hoy mismo que nunca volverá a arriesgarse emocionalmente con ningún hombre antes de llegar a conocerlo bien. Usted puede decidir que la próxima vez que tenga relaciones íntimas será con el hombre con quien esté casada y comprometida por el resto de su vida.

No hay duda de que usted ha tomado algunas malas decisiones. Decisiones como la suya son el resultado de nuestra tendencia a quebrantar los mandamientos que Dios nos dio para nuestra protección. Cuando tomamos tales decisiones, optamos por hacer las cosas como mejor nos parece y no conforme a lo que ha determinado Dios. Pero su Padre celestial está dispuesto a perdonarla por haber hecho caso omiso de sus mandamientos y desobedecerlos. Basta con que le pida a Él que la perdone en el nombre de Jesucristo su Hijo, quien al morir en la cruz pagó el castigo por todos los pecados que usted ha cometido. Luego pídale a su Padre celestial que la ayude a aprender y a obedecer los mandamientos que le ha dado para su protección. Recuerde cada día que Dios la acompañará en su empeño de ser modelo de conducta para su hija. Usted no está sola.

Le deseamos lo mejor,

Linda y Carlos Rey

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