18 sep 2014

«QUIERO SABER DE MI HIJA»

por Carlos Rey

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Tengo veintisiete años, estoy casado y tengo dos hijos, de uno y cinco años. [También] tengo una hija de nueve años que vive con su mamá y su presunto papá en [otro país]. Cuando estuvimos juntos, ella estaba separándose de su marido y quedó embarazada. [Luego] regresó con él y [viajaron a otro país].

»Yo quiero saber de mi hija. Quiero abrazarla.... Quiero contactarme con ellos y decirles que quiero ver a mi hija, pero voy a destruir un hogar, y eso no quiero.... Mi esposa se incomoda cuando le hablo del tema. No he hecho nada en nueve años; ya es hora de hacer algo. Aconséjeme, por favor.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»¡Qué maravilloso es que tenga una esposa amorosa y dos hijos pequeños! Tiene usted mucho de qué estar agradecido. Espero que su esposa sepa lo agradecido que se siente y que está dedicado a la familia que los dos han formado.

»Cuando usted optó por tener relaciones sexuales con una mujer con la que no estaba casado, optó por meterse en la situación en que se encuentra. Usted decidió correr el riesgo de tener un hijo a quien tal vez nunca llegara a conocer. Decidió arriesgarse a no saber jamás qué sería de tal criatura. En otras palabras, usted optó por tener el problema que ahora afronta.

»... Usted no tiene ninguna certeza de que la niña en realidad sea su hija biológica.... [En cambio,] la niña [sí] es legalmente la hija del hombre al que usted llama “su presunto papá”. Ese hombre estaba casado con la mamá de la niña cuando ésta nació, así que él es legalmente su padre.... [mientras que] usted no tiene ningún derecho legal ni moral para ponerse en contacto con ella, perturbarla, o satisfacer la curiosidad que tiene acerca de ella....

»Cuando optamos por tener una relación personal con Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, llegamos a comprender que Él prescribió normas bíblicas de moralidad a fin de que pudiéramos evitar tal situación. Si tiene el corazón adolorido, o siente la pena de lo que ha hecho, le recomendamos que se apoye en Dios como su fortaleza y su salvación. Pídale que le perdone todos sus pecados y que le permita volver a comenzar desde cero. Siga su ejemplo divino y sea un padre amoroso para los dos hijos que lo llaman a usted papá.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 304.