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Caso 269

Trabajo en una empresa como secretaria del gerente, y desde hace un tiempo me está diciendo muchas cosas que no me parecen correctas. Un día me abrazó y me tocó [a la fuerza]. ¡Me sentí tan mal! Pensé en mi esposo, pero aún no le quiero decir.... No sólo ha sido un día, sino que constantemente me llama.

Ya no aguanto, y a nadie le he contado sobre esto. Lo he llevado yo sola para no tener más problemas.

Consejo

Estimada amiga:

¡Con razón que siente que está entre la espada y la pared! No quiere poner en peligro su empleo como resultado de alguna venganza que pudiera tomar su esposo si se enterara. Pero tampoco usted quiere ocultarle lo que pasa. Y en definitiva no quiere seguir recibiendo semejante atención de parte de su patrón, y sin embargo se siente usted impotente para impedir que él lo haga.

Menos mal que usted quiere ponerle fin a esta desagradable situación ahora mismo, antes de que suceda algo más serio, ya que es evidente que su patrón tiene la intención de aprovecharse de la docilidad que usted ha mostrado. Si usted no se arma de valor para hacerle frente ahora, su acoso se volverá cada vez más intenso.  Hombres como él se valen de la autoridad y del poder que tienen para apoderarse de lo que desean sin consideración alguna de los sentimientos de los demás. Y muchas mujeres, como usted, se sienten impotentes. Pero usted sí tiene el poder para decir lo que quiere y cómo espera que se le trate, y el momento de hacerlo es ahora.

La próxima vez que su patrón la abrace o la toque de cualquier modo inapropiado, usted debe dar un salto hacia atrás, como si él acabara de darle una bofetada. Hágalo de repente a fin de que la favorezca el elemento sorpresa. Hágalo con fuerza y con firmeza, y diga con convicción: «¡Ya no más! No quiero que me abrace ni que me toque. Su conducta me ofende. ¡Esto no tiene nada que ver con mi trabajo y no debe volver a ocurrir!»

Dependiendo de las circunstancias, es posible que también deba decirle que si él continúa con su asedio, usted se lo dirá a la esposa de él y a su propio esposo. Si su país tiene leyes acerca del acoso sexual, tal vez deba decirle que usted presentará una demanda judicial si él no deja de hostigarla. O, si su patrón tiene a su vez un supervisor, usted pudiera amenazar con informar a esa persona. Sin embargo, asegúrese de no hacer ninguna amenaza a no ser que esté dispuesta a llevarla a cabo la próxima vez que su patrón la acose de ese modo. No haga nunca amenaza alguna que no pueda o que no esté resuelta a cumplir.

Esperamos que su patrón tome en serio lo que usted le diga y comprenda que debe tratarla con respeto. Sin embargo, tal vez lo más aconsejable sea que usted busque otro empleo de ser posible, porque es probable que su patrón la trate mal por haberlo rechazado.

Lo más importante es que ore a Dios y le pida que le dé sabiduría y fortaleza. Él la ama mucho y está interesado en la situación que usted confronta. Como dijo el apóstol Pedro: Deposite en él toda ansiedad, porque él cuida de usted.1

Le deseamos lo mejor,

Linda
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