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Caso 340

Soy profesional.... Desde hace unos tres meses, mi relación con mi padre ha sido prácticamente insoportable. Tomé la decisión de no estar tan cerca de él, debido a que desde la infancia siempre me ha maltratado verbal y físicamente. En la actualidad, en lugar de ayudarme a crecer como persona, profesional y espiritualmente, siempre está con sus críticas negativas hacia mi persona y mi profesión.... Eso sí, agradezco a mi padre por haberme dado el estudio; pero considero que eso no le da derecho a humillarme como me ha humillado. Cada vez que recuerdo sus palabras ofensivas, más me va creciendo el resentimiento y no deseo estar en contacto con él. De hecho, desde hace tres meses no le he dirigido ni una sola palabra, aparte del saludo. No lo hago por ser ingrato ni mal hijo; lo hago porque así evitaré mayores problemas. La situación no es fácil llevar. Mi conciencia no está tranquila.

Consejo

Estimado amigo:

Lamentamos mucho lo humillado que usted se siente ahora, como también todo lo que sufrió en su niñez. Lo felicitamos por esforzarse por salir adelante como profesional a pesar de los mensajes negativos que ha recibido de parte de su padre.

Muchos que ya son mayores de edad crecieron con el deseo de que tanto ellos como sus hijos pudieran disfrutar de una vida mejor. Algunos de ellos, sobre todo los hombres, llegaron a creer que la disciplina abusiva verbal y física era un mal necesario que impediría que sus hijos cometieran errores terribles. De modo que, según lo que nos ha contado, suponemos que su padre lo maltrató en un esfuerzo equivocado por ayudarlo.

Sin embargo, ahora usted es un adulto. Está agradecido por la inversión que su padre hizo en sus estudios, y desea honrarlo tal como enseñan los Diez Mandamientos.1 Pero él está haciendo que eso sea difícil porque no ha podido dejar de tratarlo a usted como si usted aún fuera un niño. Honrarlo no quiere decir que usted debe someterse a su abuso verbal. Si todavía vive en la casa de él, debe hacer los arreglos necesarios para vivir por su propia cuenta. Así no habrá duda de que usted está preparado para valerse por sí mismo.

Le recomendamos que no deje de interactuar con su familia, incluso con su padre, pero esté listo para salir de la casa cada vez que él comience a criticarlo. Cuando suceda, no diga nada. Simplemente levántese en silencio y salga. No conteste cuando él le pregunte a dónde va. No muestre enojo. No le dé oportunidad de comenzar a discutir. Simplemente salga lo más calmado y callado que pueda.

Cuando vuelva a verse con su padre, no hable acerca de lo sucedido. No lo acuse ni responda si él comienza a interrogarlo. Si es necesario, simplemente salga de nuevo de la casa. Al proceder así, usted le está dando a entender que no permitirá que le falte el respeto. Con eso está estableciendo límites entre los dos. Tal vez usted tenga que hacerlo unas pocas o hasta muchas veces, pero tarde o temprano él comprenderá.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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