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Caso 345

Me casé hace diecinueve años. Soy profesional, y desde hace ocho años mi esposo dejó de trabajar formalmente para dedicarse a un proyecto personal.... Yo salgo a mi oficina a trabajar, y él se queda en casa, supuestamente trabajando. Siempre me reclama que yo trabajo mucho y que no le dedico tiempo al hogar. Pero no me parece justo, y discutimos mucho por esto.

Hace un mes una pariente... se comunicó conmigo y me mostró unos mensajes de amor muy fuertes por parte de mi esposo. Cuando le reclamé, me dijo que Dios le había enviado ese amor por ser yo tan mala esposa... y que la ira de Dios estaba en contra mía porque él... es fiel seguidor de Dios y yo no. Ahora no tengo confianza ni en él ni en mi pariente. ¿Ser buena esposa es realizar los quehaceres de la casa? ¿Me castigará Dios por no ser buena esposa? ¿Lo premiará Dios a él porque lee la Biblia?

Consejo

Estimada amiga:

Nos alegramos de que nos haya contado su caso. Las preguntas que nos hace son muy buenas.

Cuando Jesucristo anduvo en esta tierra, citó una profecía de Isaías que al parecer atañe a su esposo: «“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.»1 Jesús estaba hablando con unos hombres religiosos que pensaban que era más importante lavarse las manos antes de comer que guardar el mandamiento de honrar al padre y a la madre. Dejó en claro que las reglas humanas como las de lavarse las manos y hacer el aseo de la casa no son igual de importantes que las reglas divinas como los Diez Mandamientos, uno de los cuales implica que el esposo debe serle fiel a la esposa.2

Algunos hombres religiosos en la Biblia hacían alarde de su piedad al orar en voz alta de modo que todo el mundo pudiera oírlos. Jesús los llamó hipócritas!3 Claro que es muy sabio orar y leer la Biblia a fin de llegar a conocer mejor a Dios, pero Jesús enseñó que el obedecer los Diez Mandamientos y sus otras enseñanzas es más importante que seguir tradiciones religiosas o reglas humanas.

Lamentamos la manera en que su esposo se está portando. Aun si el no hacer el aseo de la casa fuera pecado, de todos modos no justificaría la aventura romántica de su esposo con otra mujer. Nosotros creemos que usted tiene toda la razón para desconfiar de él.

En cuanto a sus preguntas, aunque la Biblia no trata específicamente el tema de no hacer el aseo de la casa, no creemos que sea pecado. Es cierto que la Biblia no aprueba la pereza, pero como usted trabaja y gana el dinero con el que mantienen su hogar, es indudable que no es perezosa.

El castigo por el pecado no se da de la manera en que al parecer piensa su esposo. Lo cierto es que todos merecemos la ira de Dios porque todos hemos pecado. Cristo murió en la cruz a fin de pagar el castigo en nuestro lugar. De modo que su esposo depende del perdón de Dios al igual que usted y al igual que yo. Le recomendamos que los dos busquen asesoría matrimonial con un consejero que sea seguidor de Cristo.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Mt 15: 8-9
2 Éx 20:14; Dt 5:18
3 Mt 6:5

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