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Caso 160

Tengo una niña de ocho años. Nunca viví con el padre de mi hija.... Yo aún lo amo. Por ello, siempre le he dicho que he querido vivir con él, pero también soy consciente de que él no me ama y no tiene deseos de hacerlo. Es por ello que nunca le he exigido nada. Él es un ingeniero, y trabaja en una empresa muy prestigiosa y gana muy bien. Se ocupa de su hija sólo cuando empieza el colegio y alguna vez durante el año, si es que yo se lo pido.... Dejo a su corazón y a su conciencia lo que pueda dar.

Hace un mes que... se comunica por celular con mi hija, pero me dijo claro que no quiere hablar conmigo. Eso me dolió muchísimo. Su indiferencia me está matando. Continúo con mi vida porque no le quiero dar otra decepción a mis padres ni mucho menos a mi hija. Siempre he vivido para él, y lo extraño mucho. Nunca he tratado de rehacer mi vida...

Consejo

Estimada amiga:

¡Qué historia tan triste y tan trágica! Sentimos mucho el dolor emocional que la aflige. Lamentablemente, muchas mujeres saben exactamente cómo se siente usted porque han experimentado lo mismo en carne propia.

Usted ha estado aferrada a un sueño durante ocho largos años, que nunca ha sido más que un sueño. Ese hombre nunca la amó a usted y nunca la amará. Usted quería creer que la hija que tiene con él haría que él algún día la amara a usted, pero así no suceden las cosas. Su tierno corazón y su sueño han hecho posible incluso que él sea irresponsable en el sustento económico de su hija. Ha dejado usted en claro que seguirá aferrada a ese sueño, haga él lo que haga o diga lo que diga. Él puede pasar por alto su deber económico y usted no dirá nada porque sigue aferrada a ese vano sueño. ¡Despiértese! ¡Esa clase de sueño sólo debe tenerse cuando se está durmiendo!

Dios sabía que ocurrirían tales casos, y por eso diseñó la manera en que la mujer pudiera reducir el riesgo de sufrir el dolor que usted siente. El apóstol Pablo enseñó que las relaciones sexuales deben reservarse para personas casadas.1 Por lo general, cuando un hombre y una mujer se casan, contraen obligaciones que los llevan a crear un ambiente favorable para criar a un niño. En cambio, cuando usted optó por tener una relación sexual con ese hombre sin las ventajas que ofrece el matrimonio, decidió que su hija habría de crecer sin un padre, y optó por llevar una vida solitaria y sufrida durante los últimos ocho años.

Los hombres que salen con una mujer un sábado por la noche y terminan teniendo relaciones sexuales con ella no están pensando en el amor, ni en ningún compromiso ni en los hijos. En cambio, las mujeres con frecuencia piensan que si acceden a una relación sexual, entonces lo que seguirá es el amor, un compromiso y una familia. En vez de eso, lo que sigue es la clase de vida que usted ha descrito.

¡Despiértese y sáquele provecho a lo que le queda por vivir!

Le deseamos lo mejor,

Linda y Carlos Rey
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1 1Co 7:1-4

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