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Caso 66

Estoy en una decisión de boda. Amo a mi novio con todo el corazón, [pero él] es demasiado ahorrativo, de tal manera que no le nace de por sí darme obsequios. Siempre he sido yo la que le tiene que pedir: sólo así me da.... Me cansa la idea de pensar si así será toda mi vida con él y si tendré ayuda económica para el hogar de parte de él sin que yo le pida.

No sé qué hacer. No quiero vivir así todos los días de mi vida. ¿Qué hago?

Consejo

Estimada amiga:

¡Usted contestó su propia pregunta al decir que no quiere vivir así por el resto de su vida! Es evidente, entonces, que no debe casarse con su novio. Si insiste en casarse con alguien que piensa de un modo tan diferente del suyo, podrá esperar una vida llena de discusiones e infelicidad. Termine la relación con su novio ahora mismo, sin que importe lo difícil que sea.

No se trata de que su novio no deba ahorrar su dinero. Al contrario, creemos que el ser ahorrativo es algo muy bueno, que requiere paciencia, dominio propio, tenacidad y discreción, que son cualidades excepcionales. Su novio es prudente al ahorrar para el futuro. Otro hombre sabio, el rey Salomón, dijo que «quien ahorra, poco a poco se enriquece».1 Cuando una persona tiene la capacidad de privarse de algo que quiere ahora, a fin de tener lo que necesitará en el futuro, es mucho más probable que tenga un futuro con más comodidades para sí mismo y para su familia.

Sin embargo, para tener un matrimonio feliz, es necesario que los cónyuges tengan perspectivas afines con relación a la cantidad de dinero que se debe gastar y la cantidad que se debe ahorrar. Tal vez usted también quiera ahorrar dinero, pero no cree que sea necesario ahorrar tanto como él cree. Aún así, usted no tiene las mismas convicciones que él en cuanto al ahorro, por lo que casarse con él sería dar un paso en falso.

El dinero es una de las tres causas principales de los graves problemas que hay entre los cónyuges, así que los novios deben analizar si tienen valores y prioridades afines con relación al manejo del dinero antes de comprometerse. En muchos casos, uno de los dos ya pudo haber acumulado una deuda excesiva en tarjetas de crédito u otros préstamos. Esa puede ser una señal muy clara de que la persona no ha cultivado esas cualidades excepcionales que son la paciencia, el dominio propio, la tenacidad y la discreción. La persona prudente no se comprometerá para casarse con alguien así hasta que haya terminado de pagar esa deuda. El comenzar una relación conyugal con una deuda de consideración es una fórmula segura para conflictos futuros e infelicidad.

Hay expertos en finanzas que recomiendan fórmulas para saber el porcentaje de los ingresos personales que se debe ahorrar y el porcentaje que se debe gastar. Nosotros no somos expertos en finanzas, pero estamos convencidos de que, cuando dos personas llegan a un acuerdo para compartir su vida y sus recursos personales, tiene suprema importancia que también estén de acuerdo en esos detalles.

¡Tome la decisión prudente!

Linda y Carlos Rey
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1 Pr 13:11

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