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Caso 406

Mi padre es un hombre agresivo, violento, adicto a las drogas y al alcohol. Hemos soportado sus maltratos y su violencia contra nuestra madre por muchos años. Cada vez que ella lo ha echado de la casa ha sido por algunos meses nada más.

Cada [líder espiritual] con el que mi madre ha hablado le ha dicho lo mismo: que debe luchar por su matrimonio y no dejarse vencer, que debe ser una mujer virtuosa y ayudar a su marido. Pero mi pregunta es: ¿Debe ser esto así incluso a riesgo de su propia vida? Es que mi padre más de una vez ha intentado lastimarla de maneras muy graves, y temo por la vida de ella debido a las reiteradas amenazas que él ha hecho de [matarla].

Consejo

Estimada amiga:

Sentimos mucho lo que su mamá está sufriendo. Tiene usted razón para estar preocupada.

A muchos líderes espirituales, tales como los que ha consultado su mamá, se les ha enseñado que los votos conyugales son más importantes que la supervivencia. Así que ellos, a su vez, enseñan que una persona casada debe permanecer al lado de su cónyuge sin que importe lo violento, abusivo o malvado que éste sea. Sin embargo, eso va en contra de nuestra naturaleza misma y la forma en que fuimos creados. Dios nos dio instintos para que nos protejamos. Los ojos nos parpadean cuando algún objeto externo los amenaza. Nuestro corazón se acelera, preparándonos para luchar o huir. Y nuestro cerebro secreta sustancias químicas, tales como la adrenalina, que nos dan la fuerza o la velocidad que necesitamos para afrontar el peligro que nos amenaza. ¿Acaso el Dios que nos diseñó con la capacidad de protegernos querrá que reprimamos el instinto natural de supervivencia a fin de hacer valer nuestros votos matrimoniales?

¿Hay algún pasaje bíblico que diga que Dios quiere que respiremos? ¿Tiene Dios que darnos una orden para que comamos? No, sino que respiramos, comemos y nos protegemos porque Dios así nos creó. No hay persona alguna, ni siquiera si es nuestro cónyuge, que tenga el derecho de forzarnos a dejar de respirar, de comer o de protegernos de cualquier peligro.

La extensa historia a la que usted se refiere junto con las amenazas a la vida de su mamá son razones más que suficientes para que ella se proteja. Ella debe tomar las precauciones que sean necesarias para evitar que vuelva a ser lastimada. Usted puede ayudarla a encontrar la mejor manera de lograrlo. Así que la respuesta a su pregunta es: «No, ella no debe seguir ayudando a su marido a riesgo de su propia vida.»

El apóstol Pablo escribió: «El esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia.»1 Los líderes espirituales que aconsejan a la mujer que permanezca al lado del esposo que la maltrata (o aconsejan al hombre que permanezca al lado de la esposa que lo maltrata) creen con sinceridad que es lo correcto, pero están equivocados.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ef 5:28-29

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