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Caso de la Semana

Hace cuatro años comencé a convivir con mi pareja después de diez años de noviazgo. Tuvimos una hermosa hija a la que amo con todo mi corazón. En el transcurso de los años la relación se vino abajo por su inmadurez. Vivimos en la casa de los padres de ella. Ellos la sobreprotegen y no la dejan madurar.... A veces siento que ya no me ama, y tampoco sé si sería mejor separarnos del todo.... Nos hemos separado muchas veces, y yo he vuelto por mi hija.... Ya no sé si seguir con ella y aguantarla, o separarme del todo, seguir mi vida, encontrar una mujer en el futuro y formar un nuevo hogar y casarme.

Consejo

Estimado amigo:

Usted se ha puesto en una situación muy difícil, ¡y la única opción que menciona no haría más que empeorar las cosas!

Culpa a los padres de su novia por sobreprotegerla y no dejarla madurar. ¿No será que usted también tiene cierta culpa?

¿Cómo va a madurar ella si no ha dejado de vivir en casa con su mamá y su papá? Ellos están costeando el lugar donde ella vive, y sin duda también la comida. Nada ha cambiado desde que era niña. Hasta es probable que todavía duerma en la misma cama.

No comprendemos por qué usted decidió mudarse a la casa de los padres de su novia. Como son los dueños, establecen las reglas porque en esa casa mandan ellos. Nunca han dejado de cuidar a la novia suya y, siempre que ella viva en casa con ellos, será su niña mimada.

Creemos que usted debe mudarse de la casa de los padres de su novia a algún lugar donde pueda formar un hogar independiente para su familia futura. No debe ser con ningún pariente suyo, pero sí pudiera ser una habitación arrendada en la casa de otra persona. Invierta tiempo preparando un lugar donde su hija pueda visitarlo, y donde pueda traer a su esposa en el futuro.

Es posible que tenga que acudir a los servicios sociales o departamentos de justicia en su ciudad para asegurarse de que se le permita pasar bastante tiempo con su hija, fuera de la casa donde ella vive ahora. A no ser que usted haya sido abusivo o irresponsable, tiene el derecho de cultivar una relación con su hija, aun cuando no llegue a casarse con la madre de ella en el futuro.

Le rogamos que no busque a otra mujer. Es obvio que no tiene con qué sustentar a la que tiene, como tampoco a su hija. Mientras prepara un nuevo hogar, pase tiempo con su hija y con su novia fuera del hogar de los padres de ella. Hablen acerca de un futuro en el que no dependan de ellos. Dele a la madre de su hija la oportunidad de llegar a ser una mujer madura, pero no vuelva a tener relaciones íntimas con ella sino sólo hasta que sea su esposa.

El apóstol Pablo enseñó que el plan de Dios para el matrimonio es que el hombre y la esposa dejen a padre y madre, y formen una nueva familia al casarse.1 Pídale a Dios que le muestre cómo seguir el plan perfecto que ha trazado para su vida.

Le deseamos lo mejor,

Linda
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1 Ef 5:31

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