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Caso 316

Estoy viviendo una separación que empezó hace una semana debido a que mi esposa se cansó de que le mentí por prestar dinero a mi hermano.... Los dos somos médicos. No tenemos problemas económicos, pero mi esposa tomó la decisión de que le he mentido más de una vez, y me pidió el divorcio.... Le dije que busquemos ayuda, que el camino no es la separación. La amo.

No tenemos hijos por este estudio que nos ha matado.... A veces no tengo fuerzas para vivir ni para creer en Dios. ¡Estoy desesperado! Siento que todo va [camino] al divorcio, porque no quiere saber de mí y piensa que lo económico es lo más importante.

Consejo

Estimado amigo:

Lamentamos que esté pasando por un tiempo difícil. Sin embargo, diferimos en cuanto a la verdadera causa del problema. Usted cree que todo tiene que ver con dinero, pero a nosotros nos parece que tiene más que ver con la integridad y la confianza.

Usted admite que le ha mentido a su esposa más de una vez, y hasta reconoce que ella está cansada de sus mentiras. Esas mentiras la han llevado a ella a no confiar en usted. ¿Cómo puede ella saber cuándo usted le está diciendo la verdad y cuándo le está mintiendo por conveniencia? Si usted miente acerca del dinero, mentirá respecto a otras cosas también. ¿Cómo puede ella cultivar una relación íntima y amorosa con usted cuando no lo considera digno de confianza?

La mentira es síntoma de la falta de integridad. El que es íntegro dice la verdad y es honrado  aunque las posibles consecuencias sean severas. Su esposa se separó de usted debido a la falta de integridad que usted ha mostrado, y ella no quiere tener un esposo que no sea íntegro.

Es difícil abandonar el hábito de la mentira. Uno tiene que decidir que no va a volver a mentir, sean cuales sean las consecuencias. Sin embargo, el mentir se arraiga a tal grado que uno vuelve a hacerlo sin pensarlo siquiera. Así que, cuando eso suceda, hay que retractarse de lo dicho tan pronto uno se dé cuenta de que acaba de mentir, y explicarles a todos los que son de confianza la decisión que ha tomado al respecto. Luego de tener que corregir varias veces lo que ha dicho, le resultará más fácil decir la verdad.

Dígale a su esposa que usted reconoce que tiene ese problema, y pídale que aplace el divorcio hasta que usted haya tenido la oportunidad de probarle que ya no es un mentiroso. Pudiera tomarle un año o más, pero si está resuelto a hacerlo, puede lograrlo.

Usted dice que a veces no tiene fuerzas ni siquiera para creer en Dios. Esa debilidad hace que le sea más fácil reconocer que necesita un Dios fuerte que no sólo puede ayudarlo a afrontar esta situación, sino también perdonarlo por mentir y por los otros pecados que ha cometido contra Él. Pídale que lo perdone y que le ayude a no volver a mentir. Usted necesita que Dios le ayude a encarar el futuro.

Le deseamos lo mejor,

Linda

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