6 feb 2026

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de nuestro puño y letra
Antiguas rimas infantiles sobre el matrimonio
por Carlos Rey

(Antevíspera del Día Mundial del Matrimonio)

«Arroz con leche,
me quiero casar,
con una señorita
de San Nicolás.
Que sepa coser,
que sepa bordar,
que sepa abrir la puerta
para ir a jugar.

»Yo soy la viudita
del barrio del rey.
Me quiero casar
y no sé con quién.
Con esta sí,
con esta no,
con esta señorita
me caso yo.

»Capitán de buque
me mandó un papel
a ver si quería
casarme con él.
Yo le contesté,
en otro papel,
que hombre sin dinero
no era menester.

»De tanto andar el joven
con ese papel,
hasta mi mamita
lo llegó a saber.
—Ven acá, mi hijita,
dime la verdad,
si con ese joven
te piensas casar.
—No, no, mi mamita,
no lo piense usted,
que con ese joven
no me casaré.»1

Estas populares rimas infantiles sobre los requisitos que debían cumplir los futuros cónyuges de niños y niñas fueron publicadas por Juan Alfonso Carrizo en su Cancionero de Catamarca en 1926 y en su Cancionero de Salta en 1933. Gracias a Dios, en el siglo veintiuno reconocemos mucho más que en los siglos anteriores los principios bíblicos que establecen la igualdad entre los hombres y las mujeres.

«Juan Alfonso Carrizo fue un estudioso argentino que... se dedicó... a... la búsqueda y el hallazgo de los cantares tradicionales del pueblo.... [Logró] recorrer personalmente, palmo a palmo, cinco provincias [argentinas], recolectar cerca de treinta mil cantares y publicarlos anotados con la mayor erudición», escribe la eminente doctora e investigadora argentina Olga Fernández Latour de Botas en 1995 con motivo del centenario del nacimiento de Carrizo.

«Recuerdo que mi padre, don Enrique Fernández Latour, decía haberlo conocido en las tardes en que, desde una mesa de la confitería más céntrica de la ciudad de San Miguel de Tucumán, recitaba a quien quisiera oírlo coplas y cantares que fluían de sus labios con toda la belleza, la gracia y la sabiduría de la tradición viva. Él los había descubierto, documentado y “salvado” del olvido....

»Con la Fe como guía
iba buscando
todo lo que las gentes
dicen cantando,
cuando cuentan, o ríen,
o están llorando.

»Me tocó a mí, por indicación [de Carrizo mismo] —alentada o tal vez inducida por mi maestro... el profesor [Bruno Cayetano] Jacovella... [que] ha sido el mejor biógrafo de Carrizo— proseguir con trabajos referidos al cancionero.

»... Había en Carrizo un atavismo luminoso que... lo conducía por el sendero de la fidelidad al Evangelio y de la permanente manifestación de su gracia....

»“En esta vida emprestada
el bien vivir es la llave.
Aquel que se salva, sabe,
y el que no, no sabe nada”.

»Esta cuarteta anotó
don Juan Alfonso Carrizo,
y con esa llave abrió
la puerta del paraíso.»2

Sólo nos queda aclarar que, según San Pablo, lo que sabe el que se salva es que la salvación no es por obras sino por la gracia de Dios, y que se obtiene mediante la fe como su regalo inmerecido.3


1 Juan Alfonso Carrizo, «Rimas infantiles», Antiguos cantos populares argentinos (Cancionero de Catamarca) (Buenos Aires: Impresores Silla Hermanos, 1926), pp. 235-36 <https://www.cervantesvirtual.com/obra/antiguos-cantos-populares-argentinos-cancionero-de-catamarca--0/> En línea 15 agosto 2025; Juan Alfonso Carrizo, Cancionero popular de Salta (Buenos Aires: A. Baioco y Cia. Editores, 1933), p. 18 <https://www.cervantesvirtual.com/obra/cancionero-popular-de-salta--0> En línea 15 agosto 2025.
2 Olga Fernández Latour de Botas, «En el centenario de Juan Alfonso Carrizo», Cuadernos Hispanoamericanos, núm. 545 (noviembre 1995), pp. 127-137 <https://www.cervantesvirtual.com/obra/en-el-centenario-de-juan-alfonso-carrizo> En línea 15 agosto 2025.
3 Ef 2:8-9