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(Antevíspera del Día Mundial del Matrimonio)
Estas populares rimas infantiles sobre los requisitos que debían cumplir los futuros cónyuges de niños y niñas fueron publicadas por Juan Alfonso Carrizo en su Cancionero de Catamarca en 1926 y en su Cancionero de Salta en 1933. Gracias a Dios, en el siglo veintiuno reconocemos mucho más que en los siglos anteriores los principios bíblicos que establecen la igualdad entre los hombres y las mujeres. «Juan Alfonso Carrizo fue un estudioso argentino que... se dedicó... a... la búsqueda y el hallazgo de los cantares tradicionales del pueblo.... [Logró] recorrer personalmente, palmo a palmo, cinco provincias [argentinas], recolectar cerca de treinta mil cantares y publicarlos anotados con la mayor erudición», escribe la eminente doctora e investigadora argentina Olga Fernández Latour de Botas en 1995 con motivo del centenario del nacimiento de Carrizo. «Recuerdo que mi padre, don Enrique Fernández Latour, decía haberlo conocido en las tardes en que, desde una mesa de la confitería más céntrica de la ciudad de San Miguel de Tucumán, recitaba a quien quisiera oírlo coplas y cantares que fluían de sus labios con toda la belleza, la gracia y la sabiduría de la tradición viva. Él los había descubierto, documentado y “salvado” del olvido.... »Con la Fe como guía »Me tocó a mí, por indicación [de Carrizo mismo] —alentada o tal vez inducida por mi maestro... el profesor [Bruno Cayetano] Jacovella... [que] ha sido el mejor biógrafo de Carrizo— proseguir con trabajos referidos al cancionero. »... Había en Carrizo un atavismo luminoso que... lo conducía por el sendero de la fidelidad al Evangelio y de la permanente manifestación de su gracia....
Sólo nos queda aclarar que, según San Pablo, lo que sabe el que se salva es que la salvación no es por obras sino por la gracia de Dios, y que se obtiene mediante la fe como su regalo inmerecido.3 |
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