12 oct 2018

«Plegaria al amanecer»

por Carlos Rey

Ya visible el alba, los marineros que acompañaron a Cristóbal Colón en su primer viaje se dispusieron a rezar la «Plegaria al amanecer», como lo habían venido haciendo cada madrugada, presididos por el Almirante. Pero esta vez sería especial, pues pasaría a la historia como la primera oración en grupo pronunciada en el Nuevo Mundo. De ahí que la citara el Papa Juan Pablo II cuatrocientos noventa y dos años más tarde, en la conclusión de su discurso a los obispos del CELAM el 12 de octubre de 1984 en el Estadio Olímpico de Santo Domingo, relativamente cerca del lugar en que se encontraba la famosa flotilla española aquel 12 de octubre de 1492. He aquí la plegaria de los navegantes de Colón, citada por el papa:

Bendita sea la luz
y la Santa Vera Cruz
y el Señor de la verdad
y la Santa Trinidad.

Bendita sea el alba
y el Señor que nos la manda.
Bendito sea el día
y el Señor que nos lo envía. Amén.1

La pregunta que no han dejado de hacer los historiadores es: ¿Fue realmente bendito el amanecer de ese día? Según la «Opinión» de La Prensa de San Pedro Sula, autodenominado el diario independiente de mayor circulación en Honduras, «Mucho se ha escrito a lo largo de más de quinientos años que nos separan de aquella mañana del 12 de octubre.... La conmemoración del Día de la Hispanidad, Día de la Raza, nos recuerda aquella fecha histórica....

»La conquista, la colonia y el período de independencia han sido temas de numerosos estudios e investigaciones, muchos de ellos ensalzando la labor de quienes trasplantaron la cultura occidental y numerosos también vituperando y condenando los hechos violentos de quienes consagraron una vez más el dicho romano: “Vine, vi y vencí”.

»El hallazgo de las nuevas tierras representó para Europa no sólo alivio en una de sus más graves crisis, sino la fuente de riquezas.... Desde entonces Europa mira hacia la utopía que significó, para muchos, el hallazgo de Cristóbal Colón....

»Recordando aquellos años de la colonia y el permanente flujo de europeos hacia América, el historiador Germán Arciniegas destaca que todo el que no podía vivir en Europa “se venía a la Utopía....”»2, es decir, a un nuevo mundo ideal.

¡Qué bueno sería que nosotros, a diferencia de los descubridores españoles, descubriéramos un nuevo mundo de riquezas espirituales y no materiales! Lo cierto es que si buscamos el reino de Dios y su justicia3 en vez del reino de El Dorado y su injusticia, comprobaremos que «la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes»,4 tal y como lo afirmó Jesucristo mismo. Y algún día no muy lejano, en vez de divisar tierra, como los navegantes de Colón, divisaremos la verdadera utopía que es el cielo, y diremos: «¡Bendito sea este día y el Señor que nos lo envía! Amén.»


1 <http://www.rcp.net.pe/IAL/vm/bec/etexts/coor-e.htm> 16 jun. 2001.
2 «Día de la Raza», La Prensa on the Web, No. 192, San Pedro Sula: 12 octubre 1996 <http://www.laprensahn.com/opinarc/9610/o12001.htm> 16 jun. 2001.
3 Mt 6:33
4 Lc 12:15