8 mar 2018

«Me dice cosas bonitas»

por Carlos Rey

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Hace un año conocí a un hombre en otro país.... Me trata muy bien y me dice cosas bonitas. Además de ser atento, es financieramente estable. Yo soy casada y tengo dos niños. Las conversaciones han sido todas por teléfono debido a la distancia. Sin embargo, noto que él está demasiado interesado, ya que me ha hablado de que me vaya a vivir a su país con mis niños y que formemos una nueva familia. Incluso quiere empezar a enviarme dinero para que lo ahorre o en caso de alguna urgencia que pudiera tener.

»En este momento mi vida financiera está un poco apretada... y pienso que ese dinero que me ofrece podría ayudarme. Quisiera un consejo, ya que esta situación me ha alejado de Dios.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»... Le rogamos que ingrese a www.conciencia.net y lea el Caso 401. La mujer que nos contó ese caso aprendió que el irse a vivir con un hombre que uno conoce sólo a distancia bien pudiera resultar muy diferente de lo que uno espera. Al parecer usted llegó a conocer en persona a ese hombre, de modo que piensa que sabe de veras quién es él. Pero lo único que usted sabe acerca de él es lo que él le ha dicho.

»Hay otro asunto más importante aún que debe recordar en su caso: ¡Usted está casada! Tal vez esté conversando con ese hombre por las cosas bonitas que le dice y las ofertas que le ha hecho, pero el hablar con él por teléfono es como pararse en medio de una autopista y esperar que no la arrolle ningún vehículo. ¡Salga del peligro! No corra el riesgo de destruir su matrimonio y la vida de sus hijos. Dígale a ese hombre que usted ama a sus hijos demasiado como para arruinar la vida de ellos y que no seguirá comunicándose con él de ninguna manera....

¡[Y] no acepte [su] dinero! El aceptarlo sería comprometerse con él al extremo de destruir su matrimonio, aunque esa no sea su intención.

»Usted dice que esta situación la ha alejado de Dios. Eso es lo que sucede cuando uno intencionada y deliberadamente viola las leyes que Dios nos dio para protegernos. Tal vez usted no haya cometido adulterio con ese hombre, pero en definitiva no le está siendo fiel a su esposo al considerar abandonarlo. Usted sabe en lo profundo del corazón que lo que está haciendo no es correcto, así que cuando opta por hacerlo de todos modos, es como decirle a Dios que no se entrometa en sus asuntos. Como Dios no la obligará a hacer lo que Él quiere ni lo que a usted más le conviene, no evitará que arruine su vida y la de sus hijos si eso es lo que usted decide hacer. ¡Pero le rogamos que no lo haga!»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 481.