7 feb 2018

«Un poquito del cielo»

por Carlos Rey

Se conocieron en la adolescencia, en la década de 1930. Él acababa de salir de la iglesia a la que asistía cuando se dio cuenta de que dos señoritas desconocidas necesitaban que alguien les indicara cómo llegar a casa. Pero en lugar de limitarse a darles instrucciones, las acompañó hasta donde se encaminaban. «Íbamos a caminar juntos un rato nada más, pero resultó que fuimos hasta llegar a su destino», recordó Donald Hart. ¿Quién hubiera pensado que con la joven que conoció ese día, llamada Vivian, Donald habría de casarse poco después en 1937, y que su matrimonio sería tan largo que el siguiente siglo, habiendo ya cumplido ambos los noventa y nueve años, llegarían a celebrar su octogésimo aniversario? ¡Ochenta años casados con el mismo cónyuge, un solo año antes de cumplir los cien!

En la fiesta de aniversario del 25 de junio de 2017 los dos disfrutaron al máximo del pastel junto con sus familiares y amigos más cercanos, y recordaron el día de su boda, ocho décadas de memorias maravillosas —momentos de sacrificios y de ver cómo crecían sus hijos, sus nietos y sus bisnietos— y una de las canciones que cantaba Perry Como titulada: «Cuando haya encanecido tu cabello». «Ahora hemos cumplido la letra de esa canción que hemos estado cantando. Pareciera que este aniversario hubiera llegado de repente», le dijo Donald Hart al noticiero ABC acerca de la letra romántica: «Cuando haya encanecido tu cabello, te amaré igual que siempre».

«¿Ahora sí está canoso mi cabello?», preguntó bromeando Vivian Hart mientras se tocaba la cabeza.

Su bisnieta de veintiocho años, Andi Ripley, dijo que era muy especial poder honrar a sus bisabuelos en este gran aniversario después de todo lo que habían hecho por la familia. «Es especial por lo mucho que han invertido en la vida de la familia —dijo ella—. Cada vez que tenemos una reunión familiar, mi abuela dice: “Esto es como un poquito del cielo.”»

Según los esposos Hart, ¿cuál es el secreto del éxito de un matrimonio? «Asegúrense de que sea sincera la relación que tienen. Traten de hacer lo correcto a los ojos de Dios —dijo Donald—. Conviene que rían juntos. Diviértanse, pero no bromeen el uno a costa del otro.»

«Siempre asegúrense de poner a Dios en primer lugar en su vida —añadió Vivian—. Estén siempre dispuestos a ayudar a su cónyuge y a cuidarlo. Nosotros oramos juntos todos los días por la mañana y por la noche. No nos concentramos en nuestros problemas.»1

Lo cierto es que si les hacemos caso a Donald y a Vivian, y dejamos que Dios ocupe el primer lugar en nuestra vida, Él se encargará de ayudarnos a reír juntos y a disfrutar del matrimonio tal y como lo diseñó. Porque desde que creó a nuestros primeros padres Dios ha querido que todo matrimonio sea como un solo cuerpo, que los dos se fundan en un solo ser,2 y que lleguen a tener una familia piadosa que, cuando se reúna, haga que sientan un poquito del cielo en la tierra.


1 Eliza Murphy, «Michigan couple, both 99, celebrates 80th wedding anniversary» (Pareja de Michigan, ambos 99, celebran octogésimo aniversario de bodas), ABC News, 28 junio 2017 <http://abcnews.go.com/Lifestyle/michigan-couple-99 -celebrates-80th-wedding-anniversary/story?id=48324555> En línea 30 junio 2017; Kara Sutyak, «This couple married 80 years can teach us all something about love» (Pareja casada 80 años puede enseñarnos algo a todos acerca del amor), Fox 8 Cleveland, 28 junio 2017 <http://fox8.com/2017/06/28/this-couple-married-80-years-can-teach-us-all-something-about-love> En línea 30 junio 2017.
2 Gn 2:24; Mt 19:4-5; Mr 10:6-7; Ef 5:31